En Ciudad de México la cultura del jugo fresco se vive en cada esquina, y mi búsqueda me llevó a los cinco lugares que realmente marcan la diferencia. El primero en la lista es Hotaru Lomas, una parada obligada para quien busca intensidad y calidad.
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Hotaru Lomas – Ubicado en la zona de Lomas de Chapultepec, este local destaca por sus jugos prensados en frío que conservan todo el aroma de la fruta. Su jugo de toronja con un toque de jengibre cuesta entre MXN 600 y 700 y llega en un vaso de vidrio que realza el color brillante. El ambiente es moderno, con música ligera y una barra de acero que invita a observar el proceso. La única pega es que el espacio es pequeño y suele llenarse rápido en la tarde.
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China Shing – En el corazón de la colonia Roma, China Shing sorprende con su jugo de mango y hierbabuena, servido a MXN 150 y acompañado de una porción de frutas tropicales. El local combina una decoración minimalista con luces colgantes que crean un ambiente relajado. Los clientes aprecian la rapidez del servicio, aunque el menú de jugos es más limitado que en otros lugares.
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Fuego & Café – Este café de la Condesa ofrece un jugo de remolacha y manzana que cuesta MXN 120 y se sirve en un vaso de cerámica artesanal. La combinación de sabores terrosos y dulces resulta refrescante después de una caminata por el parque. El local tiene una terraza con vista a la calle, perfecta para observar el movimiento del barrio. Un punto débil es que el precio es algo más alto que la media de la zona.
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La Pitahaya Vegana – En la colonia Del Valle, La Pitahaya Vegana propone un jugo de pitahaya con leche de almendra por MXN 110. La textura cremosa y el color intenso lo hacen visualmente atractivo. El local está decorado con plantas colgantes y ofrece opciones veganas que atraen a un público consciente. El servicio puede tardar un poco en horas pico, pero la calidad compensa la espera.
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50 Friends – En Polanco, 50 Friends se destaca por su jugo de piña con chile, precio MXN 130, que combina dulzura y picante en un solo sorbo. El espacio es amplio, con mesas de madera y una barra donde se preparan los jugos al momento. La atención es amable y el local está cerca de parques y museos, lo que lo hace ideal para una pausa después de recorrer la zona. La única crítica es que el menú incluye pocos jugos comparado con los anteriores.
Si solo puedes probar uno, elige Hotaru Lomas: su jugo de toronja con jengibre captura la esencia de la ciudad y pone a prueba cualquier otra opción.






