Chiná tiene una escena gastronómica que se siente como una conversación entre el mar y la tierra. Los puestos en el centro venden lo que la gente del pueblo ha probado desde siempre, mientras que las panaderías y los restaurantes familiares añaden su toque personal. Aquí no hay cadenas de moda; cada esquina tiene una historia que se cuenta a través del aroma de la masa, el crujido del chicharrón y el vapor de la birria.
Para empezar el día, paso por Doña Marme, una panadería ubicada en C. 22 S/N, Centro. El mostrador está siempre lleno de panes dulces, conchas cubiertas de azúcar y bolillos recién horneados. Un café de olla acompaña perfectamente a una concha de chocolate, y todo cuesta menos de diez pesos. La fila rara vez supera los cinco minutos, lo que permite tomar el desayuno y seguir caminando sin prisas. La ubicación en el corazón del centro la hace ideal para combinar con una visita al mercado local.
A media hora de la panadería, en la calle C. 22 149, Centro, está Gorditas Puyul Chiná. El lugar es sencillo, con aire acondicionado que alivia el calor de la tarde. Recomiendo probar la gordita de chicharrón acompañada de salsa verde; el precio ronda los veinte pesos y la porción satisface sin vaciar la cartera. Los clientes comentan que la variedad de guisos —desde frijoles hasta mole— permite elegir según el antojo. El tiempo de espera puede alargarse un poco los viernes, pero la atención del personal compensa la espera.
Cuando el sol está en su punto máximo, me dirijo a la Chicharronería El Amigo Pedro, en Campeche China - Hool 730, Centro. El local abre de 7 am a 3 pm todos los días y su especialidad son los carnitas y la morcilla, servidos en platos de papel que resaltan el crujido del chicharrón. Una porción cuesta alrededor de treinta pesos, un poco más que la gordita, pero la experiencia de probar varios tipos de chicharrón en una sola visita justifica el gasto. Los fines de semana la fila puede alargarse, pero el ambiente animado y el olor a carne frita hacen que valga la pena esperar.
Para la tarde o una cena temprana, A la birria en Sta. Rosa, Sta Rosa, ofrece una birria de res que se cocina lentamente hasta que la carne se deshace al tocarla. El local solo abre los domingos de 7 am a 3 pm, lo que lo convierte en un plan de fin de semana. No hay un rango de precios definido, pero los tacos de birria se venden por menos de veinte pesos cada uno, lo que los coloca por debajo del costo de la chicharronería. El caldo humeante y la salsa picante hacen que cada bocado sea una explosión de sabor, y el lugar suele estar lleno de familias locales que comparten mesas.
Si tienes solo un día para recorrer Chiná, comienza con el pan dulce y el café en Doña Marme, camina unos diez minutos hasta Gorditas Puyul para un almuerzo ligero, y luego cruza la plaza principal para llegar a la Chicharronería El Amigo Pedro, donde puedes probar varios tipos de chicharrón antes de la hora de la siesta. Termina el recorrido en A la birria, donde una taza de consomé y unos tacos te dejarán satisfecho antes de regresar al hotel o seguir explorando la ciudad. Cada parada está a una distancia caminable y el orden permite probar lo más representativo de la comida de Chiná sin perder tiempo.
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