A las siete de la tarde, el sonido de la parrilla chisporroteando se mezcla con la charla de un grupo de amigos que acaban de llegar a Los Mochomos Grill Urbano. El aroma de la carne asada y el toque ahumado del comino inundan el aire del patio trasero, mientras el sol de otoño se cuela entre las luces colgantes. Una pareja de turistas, una familia de tres y un trabajador de la oficina comparten la misma mesa larga de madera, cada uno con una cerveza bien fría en la mano.
El local, ubicado en Blvd. Revolución de 1910 S/N, Los Jales, se ha convertido en un refugio para quienes buscan una comida mexicana sin artificios. La carta, accesible desde su sitio web, destaca la arrachera a la parrilla, servida con una cama de calabaza asada y un chorrito de salsa de perejil que, según los clientes, “realza el sabor sin opacar la carne”. Otro favorito es el churro relleno de cajeta, crujiente por fuera y tierno por dentro, que muchos describen como “el cierre perfecto para cualquier cena”. Los precios se mantienen dentro del rango 1‑100 $, lo que permite que tanto estudiantes como familias disfruten sin preocuparse por la cuenta.
“La arrachera está jugosa, el toque de perejil le da frescura”, comenta Ana L., quien dejó su reseña después de la cena del viernes. Carlos M. añade: “Los churros son crujientes y la cajeta es dulce pero no empalagosa”. Por su parte, Luis R. menciona que el ambiente “es relajado, el estacionamiento es muy práctico y el personal siempre está atento”. Estas opiniones reflejan la combinación de buena comida y atención que hace volver a la gente una y otra vez. El horario extendido, de 10:30 a 23:00 de lunes a sábado, permite que los noctámbulos disfruten de una cena tardía sin prisas.
Detrás del mostrador, el propietario, Javier García, cuenta que abrió Los Mochomos en 2015 tras años trabajando en cocinas de la capital. “Quería un espacio donde la gente pudiera comer bien y sentirse como en casa”, dice mientras corta una pieza de arrachera. La decoración es sencilla: paredes de ladrillo visto, mesas de madera reciclada y una barra de acero donde se preparan los tacos al momento. La música de fondo alterna entre boleros clásicos y reggaetón suave, creando un contraste que agrada a todos los presentes.
Al cerrar la noche, alrededor de las diez, el bullicio disminuye y los últimos comensales se despiden con una sonrisa. El recuerdo del sabor ahumado de la arrachera y el crujido de los churros se queda flotando en el aire, como una promesa de volver pronto. Los Mochomos Grill Urbano no es solo un restaurante; es un punto de encuentro donde la comida, la gente y la historia de Pachuca se entrelazan en cada plato.
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