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Aguachile de ostión en una cubeta de madera en Restaurante Alberca Hacienda La Salinera — close-up del plato con mariscos frescosNocturnos

Comida nocturna en Salina Cruz: opciones después de la medianoche — Mayo 2026

Descubre dónde saciar el hambre cuando el reloj avanza en Salina Cruz, desde tacos hasta sushi, y cuál es el último refugio abierto antes del amanecer.

Cuando el reloj marca las diez y la brisa del Pacífico sigue soplando, Salina Cruz se vuelve un mosaico de luces de faroles y ruido de motores. La avenida Ferrocarril sigue con sus puestos de tacos, mientras los bares de la zona Deportiva Sur dejan escapar notas de música electrónica que se mezclan con el claxon de los camiones que regresan del puerto. Las calles principales siguen iluminadas, y los peatones que buscan algo para picar después de la fiesta saben exactamente a dónde dirigirse. El primer punto que aparece en mi ruta nocturna es el Restaurante Alberca Hacienda La Salinera, ubicado en la Carretera a las Salinas del Marqués. Aunque su horario oficial termina a las seis de la tarde, muchos locales lo mantienen abierto hasta las ocho cuando hay eventos especiales. Allí, el plato estrella es el aguachile de ostión, servido en una cubeta de madera que conserva el frescor del mar. El precio ronda los $150, lo que lo coloca en la gama alta pero justificado por la calidad del marisco. El ambiente es relajado, con música de cumbia que suena a bajo volumen mientras los comensales charlan alrededor de mesas de madera. La clientela suele ser una mezcla de pescadores y jóvenes que llegan después del trabajo. A pocos minutos, en la Av. Ferrocarril 108A, se encuentra Macao, un restaurante asiático que cierra a las siete de la noche. Aún así, su barra de sushi permanece abierta hasta las nueve los viernes, ofreciendo rollos de atún y maki de camarón que se venden a precios moderados. El menú muestra fotos de platos coloridos, y el personal acepta tarjetas sin problema. El interior tiene luces tenues y una barra de acero donde los chefs preparan los rollos frente a los clientes. El ruido de los cubiertos y la conversación crea una atmósfera animada, perfecta para grupos que buscan algo rápido antes de seguir la noche. El último establecimiento que reviso antes de la madrugada es Leche y Miel, situado en la calle Transístmica, Independencia. Sus puertas se cierran a las nueve de la noche, pero la clientela local llega temprano para desayunar o para una cena ligera. El menú incluye un frappe de café con leche y una variedad de tacos de huevo que se venden por $50. El local es accesible, con parqueo cercano y una decoración sencilla que permite que el sonido del tráfico exterior sea parte del fondo. Los clientes habituales comentan que el servicio es rápido y que el precio es económico, lo que lo convierte en una parada práctica para recargar energías antes de volver a casa. Si la madrugada avanza y los locales ya han cerrado, la respuesta a la pregunta “¿dónde comer a las tres de la mañana?” siempre recae en los puestos callejeros que aparecen bajo la luz de los faroles. Un taco de carne asada con salsa de aguacate y una botella de agua fresca pueden ser la solución perfecta cuando la ciudad se vuelve silenciosa. En Salina Cruz, la comida nocturna no depende solo de los restaurantes; la calle misma se convierte en una cocina improvisada que atiende a los que no quieren rendirse antes del amanecer.

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