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Fachada de Don Core en Miguel Ramos Arizpe 38, con letrero iluminado y clientes entrando al atardecerDestacado

Don Core: tradición y sabor en la Tabacalera

Una tarde de tacos y pulque en Don Core revela por qué este rincón de la Tabacalera sigue atrayendo a locales y visitantes por igual.

A las 7 a.m. el barrio de la Tabacalera aún duerme, pero dentro de Don Core ya se siente el aroma a masa recién horneada y a pulque fermentado. Los primeros clientes son los de turno, empleados de oficinas cercanas que se agachan al mostrador para pedir su "pulque de hierbas" mientras escuchan el sonido de la licuadora preparando el caldo de piedra. La luz tenue del interior, filtrada por las ventanas de madera, crea un refugio donde el ruido de la calle se vuelve distante. A las 2 p.m., la mesa está llena de conversaciones y el sonido de las tortillas que se doblan al ritmo de los comensales. El plato estrella, el mole de olla, llega en una cazuela de barro humeante; su color oscuro y brillante anuncia la combinación de chiles, chocolate y especias que se funden en una salsa espesa. Cada bocado ofrece una mezcla de dulzura y picante, la carne de cerdo se deshace en la boca y el toque de almendra cruje al morder. El precio del mole de olla es MX$150, una cifra que muchos revisan en sus teléfonos antes de decidirse, pero que rápidamente se justifica por la calidad del sabor. "El mole de olla es una explosión de sabor que me transporta a mi infancia", comenta Ana G., una revisora frecuente que escribe en su blog de comida. Otro cliente, Luis M., escribe: "El pulque artesanal me sorprendió, tiene un toque herbáceo que combina perfecto con el pollo al pastor, MX$130 por porción". La tercera reseña, de Carla R., destaca el ambiente: "El servicio es rápido y amable, y la música de fondo hace que la experiencia sea muy relajada". Estas voces revelan por qué Don Core no es solo un restaurante, sino un punto de encuentro donde la comida y la comunidad se entrelazan. El origen del negocio se remonta a 2005, cuando el fundador, Don Core, decidió abrir un local que honrara las recetas tradicionales de la capital sin perder la cercanía con los jóvenes profesionales. La carta, disponible en línea, muestra una variedad de platos que van desde el clásico pollo al pastor, MX$120, hasta el caldito de piedra, MX$110, cada uno preparado con ingredientes locales y técnicas que se han transmitido de generación en generación. La decoración combina azulejos de talavera con mesas de madera rústica, y el chef suele aparecer detrás del mostrador, cortando carne al ritmo de la música de la radio. Al caer la noche, alrededor de las 8 p.m., el local comienza a vaciarse, pero la energía persiste. Los últimos comensales se despiden con una copa de pulque y una sonrisa, mientras la calle de Miguel Ramos Arizpe se ilumina con faroles amarillos. Mirar a través de la ventana y ver la fachada de ladrillos rojos, la puerta de hierro forjado y el letrero luminoso que dice "Don Core" es recordar que en la Ciudad de México aún existen lugares donde la tradición se sirve en cada plato.

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Exterior de Haru By Day Café en Río Nazas 67, mostrando la fachada de vidrio y la puerta de madera con clientes entrandoDestacado

Haru By Day Café, el rincón que conquista los desayunos

Un café donde el aroma a chocolate y tostado te envuelve mientras la ciudad despierta, y los waffles de avellana se convierten en la excusa perfecta para volver.

A las siete de la mañana, la calle Río Nazas ya vibra con el sonido de pasos apresurados y el silbido de la máquina de espresso. Dentro, Haru By Day Café huele a café recién molido y a masa dulce que se cuece en la plancha. Un grupo de estudiantes con laptops ocupa la zona de mesas de madera, mientras una pareja mayor comparte una conversación tranquila. El mostrador brilla bajo la luz natural que se cuela por las ventanas, y el barista sirve un cold brew que huele a hierbas frescas. El plato estrella es el waffle de avellana, una masa crujiente por fuera y esponjosa por dentro, cubierta con una lluvia de azúcar glas y una bola de helado de vainilla que se derrite lentamente. El precio está dentro del rango $1–100, lo que lo hace accesible para cualquier visita matutina. Una reseña escribe: “Los waffles de avellana son una explosión de sabor, la textura perfecta y el toque de avellana me recuerda a mi infancia”. Otro cliente comenta: “El bubble waffle tiene un crujido que se siente como caramelos en la boca”. Un tercer visitante agrega: “El cold brew tiene cuerpo y notas herbales que me despiertan sin ser agresivo”. Más allá del waffle, el menú incluye chilaquiles con salsa verde, molletes con frijoles refritos y baguettes artesanales. Los chilaquiles, a $85, llegan con totopos crujientes bañados en salsa y coronados con queso fresco; el contraste entre la acidez de la salsa y la suavidad del huevo es un baile de sabores. El ambiente es pet friendly, por lo que los perros pueden acompañar a sus dueños mientras disfrutan de un chai latte que humea con especias de canela y cardamomo. La historia del café comienza con dos amigos que querían crear un espacio donde el café fuera una excusa para reunirse y conversar. Decidieron abrir en Cuauhtémoc, una zona que combina lo clásico y lo moderno. Con el tiempo, el lugar se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan un desayuno contundente y una taza de té herbal que reconforta. Cada mañana, el personal prepara los waffles al momento, y el aroma se extiende por todo el local, atrayendo a nuevos clientes que se suman al ritual. Al cerrar la jornada, alrededor de las tres de la tarde, el local se llena de estudiantes que terminan sus proyectos con un último sorbo de cold brew. El sonido de las tazas chocando y las risas crea una atmósfera cálida que invita a quedarse un rato más. Salir de Haru By Day Café es llevarse el recuerdo de un sabor dulce, una conversación amena y la certeza de que volverás, quizás para probar otra variante del waffle o simplemente para sentir el abrazo del café en la mañana.

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Fachada de Haru By Day Café en Río Nazas 67, mostrando su letrero de madera y la entrada con plantasDestacado

Haru By Day Café: un refugio de café y waffles en la Cuauhtémoc

Entre aromas de café y waffles crujientes, Haru By Day Café se convierte en el punto de encuentro matutino de la colonia Cuauhtémoc.

A las 7 AM el local ya vibra con el sonido de la máquina de espresso y el murmullo de los primeros clientes. En la barra, el aroma a café recién molido se mezcla con el dulzor del azúcar quemado de los waffles recién hechos. Un grupo de estudiantes revisa sus laptops mientras otro cliente acaricia a su perro, porque el café permite mascotas. El mostrador de Haru By Day Café está decorado con tazas y una vitrina que muestra los waffles. El plato estrella, los chilaquiles verdes con huevo pochado, llegan a la mesa con una salsa de tomatillo que corta el picante justo en el punto. Cada bocado combina la crujiente tortilla con la suavidad del huevo y la frescura del cilantro; el precio es $85, una buena oferta para un plato tan completo. Los clientes repiten la visita por la bubble waffles de matcha, servidas con crema de leche y perlas de tapioca que estallan al morder, y por los hazelnut waffles, cubiertos de mantequilla de avellana y un chorrito de miel. Los precios de estos waffles rondan los $70, lo que los hace accesibles para una mañana de trabajo o estudio. Los clientes destacan que los chilaquiles son sabrosos y los hacen volver cada domingo. Se menciona que las bubble waffles son un gran descubrimiento en la ciudad, con una textura excelente. Se señala que el ambiente pet‑friendly y el cold brew hacen que pasar horas aquí sea agradable. Los visitantes hablan de la atención amable del personal, que siempre sugiere una infusión de hierbas cuando el clima está fresco. La historia del café se remonta a 2019, cuando los fundadores, amantes del café y la repostería, buscaron crear un espacio donde la gente pudiera trabajar, conversar y disfrutar de buena comida sin prisas. El interior presenta paredes y plantas que aportan frescura al espacio. Las mesas son amplias y permiten acomodar laptops y libros. En la esquina hay una estantería con libros y revistas, invitando a los clientes a quedarse más tiempo. En la barra el barista prepara el chai latte, una bebida descrita como cálida y reconfortante. Al cerrar el local a las 3 PM, el flujo de gente disminuye, pero el aroma persiste. Los últimos clientes se despiden con una sonrisa, sabiendo que mañana podrán volver a la misma mesa. Haru By Day Café no es solo un café; es un punto de referencia para quienes buscan una comida sencilla pero deliciosa, un espacio donde el café y los waffles cuentan historias cotidianas. La experiencia se queda en la memoria mucho después de haber salido del local, y cada visita refuerza esa sensación de pertenencia.

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a neon sign that reads mexico mi amorDestacado

Monumental Burger Revolución: una parada obligada en la Revolución

Una hamburguesa jugosa, aromas de carne asada y una vibra que captura la esencia de la calle Revolución en CDMX.

A las siete de la mañana, la calle Revolución ya vibra con el sonido de los pasos apresurados y el perfume de pan recién horneado que se escapa del pequeño ventanal de Monumental Burger Revolución. Un grupo de estudiantes con mochilas, un oficinista con su café y yo, con la intención de probar la famosa "Monumental" en su punto, nos acomodamos en la barra de madera pulida. El crujido de la silla al sentarse y el chisporroteo de la parrilla crean una banda sonora que anuncia el inicio del día. El menú es sencillo, pero cada opción está pensada para destacar la calidad de la carne. La hamburguesa que lleva el nombre del local, la "Monumental", combina un medallón de carne de 180 gramos, queso cheddar fundido, cebolla caramelizada y una salsa de chipotle ahumado, todo entre un pan brioche ligeramente dulce. Por 175 $, el primer bocado revela una textura jugosa que se deshace en la boca, mientras el chipotle aporta un calor que se equilibra con la suavidad del queso. Otro cliente comentó: "El sabor del chipotle es justo lo que necesitaba, ni muy fuerte ni muy sutil". La atención al detalle se extiende al acompañamiento: papas fritas gruesas, crujientes por fuera y suaves por dentro, espolvoreadas con sal marina. Los visitantes habituales hablan de la rapidez del servicio y del ambiente informal que invita a quedarse. Una reseña dice: "Me gusta venir después del trabajo, el staff siempre tiene una sonrisa y la música de fondo no interrumpe la conversación". Otro cliente menciona: "El precio está bien para la calidad; la carne siempre está bien cocida y el pan nunca está seco". La historia del lugar se remonta a 2015, cuando los fundadores, amantes de la comida callejera, decidieron elevar la hamburguesa tradicional a un nivel más artesanal, manteniendo precios accesibles entre 100 y 200 $. Al mediodía, la fila se alarga y el aroma se intensifica. El sonido de la parrilla se mezcla con conversaciones en español e inglés, y el personal, ágil, sirve los platos con una precisión que refleja años de práctica. La terraza, aunque pequeña, ofrece una vista de la calle donde los colores de los murales añaden un toque artístico al escenario urbano. En una tarde cualquiera, el sol se cuela entre los edificios y el interior se llena de luz, resaltando los colores del ketchup y el verde de la lechuga fresca. Al final del día, mientras el último cliente paga su cuenta, la luz del neón parpadea y el olor a carne sigue flotando en el aire. Salgo del local con la sensación de haber encontrado un lugar que combina sabor, historia y una atmósfera que invita a volver, sin importar cuántas hamburguesas haya probado antes en la ciudad.

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people standing and gathering near Shake Shack building during night timeNuevas Aperturas

Nuevas aperturas en Ciudad de México que están llamando la atención — Mayo 2026

Dos locales recién llegados al mapa gastronómico de CDMX sorprenden con propuestas distintas y una buena acogida inicial.

La escena culinaria de la Ciudad de México nunca se detiene. Cada mes aparecen conceptos que intentan romper la rutina y ofrecer algo distinto al comensal urbano. En los últimos meses, dos espacios han abierto sus puertas y ya generan conversación entre los primeros visitantes. La energía de la ciudad se refleja en estos lugares, que combinan precios accesibles con una propuesta que invita a volver. Hotaru Lomas llega con una propuesta que sitúa el precio entre 600 y 700 pesos mexicanos. Con 3 410 reseñas y una calificación de 4.9, el público parece haber encontrado rápidamente algo que les gusta. Los comentarios iniciales resaltan la frescura de los ingredientes y la atención cuidadosa del personal. Aunque todavía no hay un número amplio de críticas sobre la apertura, la cantidad de opiniones ya existentes sugiere que el local está atrayendo a un público amplio. La carta, aunque todavía poco conocida, incluye opciones que se ajustan a un rango medio‑alto, ideal para una salida nocturna sin excesos. Por otro lado, La Pitahaya Vegana se posiciona en el segmento más económico, con precios que van de 1 a 100 pesos. Con 2 939 reseñas y una puntuación de 4.7, la comunidad vegana de la ciudad parece haber encontrado un nuevo punto de referencia. Los primeros visitantes destacan la variedad de platos sin ingredientes de origen animal y la claridad del menú, que permite elegir sin complicaciones. Aún se están recopilando impresiones sobre la atmósfera del local, pero la tendencia de los comentarios sugiere que la propuesta está cumpliendo con las expectativas de quienes buscan opciones saludables y económicas. Comparar ambos espacios resulta interesante porque representan dos extremos del espectro de precios y estilos. Hotaru Lomas apuesta por una experiencia más cuidada, con un rango de precios que invita a una cena especial, mientras que La Pitahaya Vegana se centra en la accesibilidad y la inclusión de dietas veganas. Ambos comparten una alta valoración de los usuarios, lo que indica que, pese a la diferencia de enfoque, la calidad percibida es similar. Los primeros que han probado Hotaru Lomas hablan de una atención detallada, mientras que los de La Pitahaya Vegana resaltan la rapidez del servicio y la amplitud de opciones sin carne. De los dos, La Pitahaya Vegana parece tener mayor potencial de crecimiento en una ciudad que cada vez abraza más la alimentación basada en plantas. Su precio bajo permite que un público amplio lo visite con frecuencia, y la falta de competencia directa en el rango vegano barato le brinda espacio para consolidarse. Sin embargo, Hotaru Lomas no debe subestimarse; su alta calificación y la disposición a pagar un precio medio‑alto indican que puede convertirse en un referente para cenas más elaboradas. En los próximos meses, será interesante observar cómo evoluciona la oferta de ambos y si logran mantener la calidad que los primeros usuarios ya elogian. En conclusión, la Ciudad de México sigue demostrando que la innovación gastronómica no depende solo de grandes inversiones, sino también de propuestas que escuchan al comensal. Hotaru Lomas y La Pitahaya Vegana son ejemplos claros de cómo se pueden abrir puertas a diferentes públicos, desde quienes buscan una experiencia premium hasta quienes priorizan la economía y la sostenibilidad. Si te gusta estar al tanto de los lugares que están empezando a dejar huella, vale la pena pasar por estos dos locales y formar tu propia opinión.

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stainless steel faucet on sinkNocturnos

Bocados nocturnos en Ciudad de México — Mayo 2026

Después de la medianoche la capital sigue sirviendo antojos: hamburguesas jugosas, pasta al dente y tacos veganos que rescatan el hambre.

La Ciudad de México a las diez de la noche ya vibra con el ruido de los colectivos y el eco de la música de los bares de la zona de la Condesa. Las luces de la calle Regina y los puestos de tacos siguen encendidos, y los transeúntes buscan algo rápido antes de que la madrugada los alcance. Monumental Burger Revolución, en la avenida Revolución, se mantiene abierto hasta las 23:00 los viernes y sábados y a las 22:00 el resto de los días. El olor a carne a la parrilla y a papas fritas se mezcla con el murmullo de la gente que llega después de los clubes. Yo siempre pido la “Monumental Bacon Burger”, una hamburguesa con queso cheddar fundido, tocino crujiente y una salsa de chipotle que deja una sensación ahumada. Un cliente comentó en una reseña: “El ambiente está lleno de energía, perfecto para seguir la fiesta”. El local está lleno de jóvenes con chaquetas de cuero y grupos de amigos que comparten papas y risas. A pocos minutos, Quattro Gastronomia Italiana en la calle de Durango ofrece una opción más tranquila. Cierra a las 23:00, lo que permite llegar después de la cena y seguir disfrutando de una buena pasta. El plato estrella es el “Tagliatelle al ragú de chorizo”, una fusión que combina la tradición italiana con el picante mexicano. Una reseña dice: “El servicio es cálido y la música de fondo es suave, ideal para conversar después de una noche de copas”. El interior tiene mesas de madera y una barra donde el chef prepara la pasta al momento, creando un ambiente relajado pero con movimiento constante. La Pitahaya Vegana, ubicada en la calle de Álvaro Obregón, también se queda abierta hasta las 22:00. Es el refugio de los que buscan algo sin carne pero con mucho sabor. El “Taco de jackfruit” imita la textura del carnitas y se sirve con salsa de aguacate y cebolla encurtida. Una crítica menciona: “Los tacos son frescos, el lugar está lleno de gente del barrio que busca una opción ligera después de la fiesta”. El local tiene paredes pintadas de colores pastel y una pequeña terraza donde se escuchan las conversaciones de los vecinos. Cuando el reloj marca la 1 am y la mayoría de los locales ya han cerrado, Barrita de Mar Polanquito sigue sirviendo hasta las 2 am. Allí puedes terminar la noche con una barra de mariscos y una cerveza fría. Es el punto de referencia para los que todavía tienen hambre antes de volver a casa. Así, la ciudad nunca duerme del todo: hamburguesas, pasta y tacos veganos están a la vuelta de la esquina, listos para saciar cualquier antojo nocturno.

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storefront

Lugares Destacados

black and white ceramic mugs on tableTendencias

Lo que está caliente en la escena gastronómica de Ciudad de México — Mayo 2026

Descubre los tres locales que están marcando tendencia en CDMX y cómo sus propuestas están redefiniendo la comida urbana.

La explosión de la cocina fusión japonesa‑mexicana está dominando la conversación en la capital. Ocho de los diez lugares más comentados en los últimos meses aparecen bajo la etiqueta de "fusión" y dos de ellos aparecen en la lista de los más reseñados: Hotaru Lomas y Quattro Gastronomia Italiana. Ese número muestra que los comenseros buscan combinar técnicas internacionales con sabores locales. Hotaru Lomas lidera la ola con una calificación de 4.9 basada en 3,410 reseñas. El menú gira alrededor de sushi y ramen que incorporan chiles de árbol y aguacate, creando contrastes de picante y cremosidad. El precio ronda los MXN 600‑700, lo que lo sitúa en la gama media‑alta, pero la calidad justifica el gasto. Los clientes destacan el “sashimi de atún con salsa de chile de árbol” como una experiencia que sorprende al paladar y el ambiente minimalista del local refuerza la sensación de estar en un templo de la comida contemporánea. Quattro Gastronomia Italiana representa la reinterpretación de la tradición italiana con ingredientes mexicanos. Con una puntuación de 4.7 y 1,026 reseñas, el restaurante se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan pizza con un giro local. Platos como la pizza de huitlacoche y el risotto de maíz verde se venden entre MXN 700‑800. Los comenseros resaltan la masa artesanal y el aroma del horno de leña como los principales atractivos, y la combinación de queso de cabra con chile pasilla ha generado una conversación constante en redes sociales. La tercera pieza del rompecabezas es La Pitahaya Vegana, que demuestra que la comida vegana también puede ser tendencia mainstream. Con 4.7 de calificación y 2,939 reseñas, este local ofrece platos como tacos de nopales con salsa de pitahaya y bowls de quinoa con aguacate, todo por menos de MXN 100. La accesibilidad del precio y la creatividad de los sabores han convertido al lugar en un favorito de estudiantes y profesionales que buscan opciones saludables sin sacrificar sabor. Los comentarios frecuentemente mencionan la frescura de los ingredientes y la presentación colorida como motivos para volver. Mirando al futuro, la tendencia apunta a más híbridos que mezclen técnicas de cocina global con productos autóctonos. La data sugiere que los locales que logren equilibrar precio, calidad y una historia clara detrás de cada plato seguirán capturando la atención de los comenseros de CDMX. Es probable que veamos más colaboraciones entre chefs japoneses y mexicanos, así como una expansión de conceptos veganos que mantengan la misma energía de innovación que hoy domina la ciudad.

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storefront

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a room with a bunch of wooden chairs and a tableComer Barato

Comida barata en Ciudad de México: opciones con buen precio — Mayo 2026

Descubre tres lugares donde comer bien sin gastar mucho, con precios claros y porciones generosas.

En Ciudad de México una comida sencilla puede costar entre MXN 30 y MXN 80 por plato. Con esa cifra se cubren tacos, una ensalada o un wrap, y aún queda margen para una bebida. Esa es la línea que marca la mayoría de los locales que se enfocan en la gente que busca sabor sin romper el bolsillo. La Pitahaya Vegana ofrece tacos de nopal rellenos de frijoles y salsa de aguacate por MXN 45. La porción incluye tres piezas, cada una del tamaño de una mano, y el precio incluye una bebida pequeña. Los clientes resaltan la frescura de los vegetales y el hecho de que el menú entero se mantiene bajo MXN 100, lo que permite armar una comida completa sin preocuparse por la cuenta. Tacos de Canasta "Los Gatos" sirve su clásico taco de canasta a MXN 30. Cada orden trae cinco tacos, con rellenos de chicharrón, papa o frijol, acompañados de salsa de chile de árbol. Los comensales destacan que la cantidad de tacos duplica la que se encuentra en muchos puestos de la zona, y que el precio es la mitad del que cobra una taquería de cadena por una porción similar. Es un punto de encuentro para estudiantes y trabajadores que buscan rapidez y sustancia. Naar Mediterranean Grill, aunque especializado en platos de inspiración mediterránea, mantiene sus precios dentro del rango de MXN 1‑100. El wrap de falafel, que incluye hummus, tabulé y verduras asadas, sale a MXN 60. La porción es abundante, cubriendo la mitad del plato principal de un restaurante de nivel medio, y el sabor de las especias hace que el costo sea justificable para los que buscan variedad sin pagar de más. Si tuviera que señalar la mejor relación calidad‑precio, sería el taco de canasta de Los Gatos. Por MXN 30 se obtienen cinco tacos llenos, lo que equivale a dos veces la cantidad que ofrece La Pitahaya Vegana por MXN 45 y a la mitad del precio del wrap de falafel en Naar. Esa combinación de bajo costo, gran porción y sabor auténtico lo convierte en la opción número uno para quien quiere comer bien y ahorrar.

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