La escena gastronómica de Querétaro combina tradiciones rancheras con toques modernos. En cada esquina se escucha el crujir de una tortilla recién hecha o el chisporroteo de la parrilla, y los mercados locales ofrecen ingredientes que hacen que cada plato se sienta como en casa. Aquí no hay cadenas impersonales; cada mesa tiene una historia y cada sabor lleva el aroma del campo que rodea la ciudad.
Desayuno y brunch
Finca Don Marcos abre sus puertas los sábados de 2 a 8 p.m. y los domingos de 10 a.m. a 7:30 p.m., ofreciendo platos al horno de leña dentro de un entorno de árboles y piedra. La pizza de pepperoni, horneada a la leña, llega a 150 MXN y se sirve con una ensalada de uvas frescas que equilibra la grasa del queso. A pocos pasos, Lilo Bowl Bar invita a un brunch más ligero; su bowl de quinoa con pollo a la plancha y aguacate cuesta 85 MXN y viene con una botella de agua de coco. Ambos lugares comparten un rango de precios, pero la experiencia en Finca Don Marcos se siente más ceremoniosa por su ambiente campestre.
Comida del mediodía
El Gran Cordero se ubica en la autopista México‑Querétaro, kilómetro 151, en Palmillas. Abre todos los días de 7 a.m. a 6 p.m. y su menú de 100‑200 MXN incluye tacos de barbacoa acompañados de un consomé claro y una salsa verde picante. Los comensales resaltan la suavidad de la carne y la frescura de las tortillas hechas a mano. Comparado con Finca Don Marcos, el precio es similar, pero la rapidez del servicio lo hace ideal para una pausa durante el viaje por la autopista.
Cena relajada
Bárbaro Asador de Campo es el punto de referencia para los amantes de la carne a la parrilla. Sin horarios publicados, el local suele abrir al atardecer y la fila frente a la entrada indica su popularidad. La costilla ahumada, servida con una porción generosa de frijoles de la casa y tortillas de maíz recién hechas, es la estrella del menú. Aunque no hay rango de precios indicado, los clientes describen la relación calidad‑precio como justa, especialmente cuando se comparte una tabla de varios cortes. La atmósfera rústica, con luces colgantes y música regional de fondo, convierte la cena en una reunión familiar.
Un día comiendo en Querétaro
Comienza el domingo con un brunch en Finca Don Marcos; llega temprano para evitar la fila y prueba la pizza y la ensalada de uvas. Después, toma la autopista hacia Palmillas y detente en El Gran Cordero para un almuerzo de tacos y consomé. Por la tarde, recarga energías en Lilo Bowl Bar con su bowl de quinoa. Al caer la noche, dirige tus pasos al centro de la ciudad donde Bárbaro Asador de Campo espera con sus costillas ahumadas. Con este itinerario cubres desayuno, comida y cena sin alejarte demasiado, y cada parada ofrece una ventana distinta al sabor de Querétaro.
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