Tlaltenango de Sánchez Román tiene una escena culinaria que mezcla tradición y creatividad en cada esquina. Aquí no hay cadenas impersonales; cada puesto o restaurante tiene una historia que se cuenta en el plato, y la gente del barrio conoce los horarios y los mejores pedidos como si fueran parte de la familia.
En el corazón del Centro, a la vuelta de la plaza, está Croonchy (Morelos 35). Abre de 8 am a 11 pm todos los días y su especialidad son las alitas de pollo fritas, crujientes y bañadas en una salsa ligeramente picante que muchos clientes describen como “el equilibrio perfecto entre sabor y textura”. Las porciones son generosas, y una orden de ocho alitas cuesta alrededor de MX$120, lo que la coloca en la zona más accesible del rango de precios.
A pocos minutos al norte, en la calle Xicoténcatl Pte. 22, se encuentra Palapa Restaurante Bar. Abre de 10 am a 10 pm y ofrece una experiencia más completa: micheladas bien frías, mariscos a la parrilla y una zona de billar para pasar la tarde. El plato estrella es el camarón al ajillo, servido con una guarnición de arroz y una salsa de mantequilla que deja a los comensales pidiendo más. Los precios van de $100 a $200, bastante más altos que en Croonchy, pero la calidad y el ambiente lo justifican.
Si buscas algo auténtico del litoral, Mariscos Don Julio (Sauces 13, Las Moritas) es la parada obligada. De lunes a domingo, de 10 am a 7:30 pm, el menú incluye aguachiles, arrachera y una variedad de pescados frescos. Los clientes destacan la limpieza del local y la rapidez del servicio. Un plato de ceviche de camarón cuesta MX$150, mientras que una orden de camarones fritos está alrededor de MX$120, lo que lo sitúa en un punto medio entre Croonchy y Palapa.
Para los que prefieren una cena informal con buena cerveza, Mamá Juanita (Benito Juárez 23) abre de 4:30 pm a 11 pm. Su hamburguesa de carne de res, acompañada de papas a la francesa y una cerveza artesanal local, es la opción más pedida. El precio de la hamburguesa ronda los MX$130, comparable con los mariscos de Don Julio pero con un ambiente más relajado y música de fondo que invita a quedarse.
Una ruta recomendada para probar todo en un día comienza con unas alitas en Croonchy a primera hora de la mañana, seguido de un paseo por el centro hasta Palapa para almorzar mariscos y jugar una partida de billar. Por la tarde, una visita a Mariscos Don Julio para un ceviche refrescante, y finalmente, cerrar la noche en Mamá Juanita con una hamburguesa y una michelada. El acceso es fácil: la parada de autobús “Centro” está a dos cuadras de Croonchy y Mamá Juanita, mientras que la zona de Las Moritas se alcanza caminando desde la calle principal.
Este recorrido muestra cómo Tlaltenango combina precios accesibles, sabores locales y ambientes que van del familiar al animado, ofreciendo opciones para cualquier antojo y momento del día.
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