Cuando el reloj marca las 10 p.m. en Cdad. de San Pablo del Monte, las luces de la calle 18 de Marzo se vuelven más tenues y el ruido de los autos se mezcla con risas que salen de los bares cercanos. Los vendedores de tacos siguen sirviendo sus tortillas calientes, y la brisa lleva el olor de la comida callejera hasta la avenida principal. Las puertas de algunos locales siguen abiertas, y la gente que sale de los clubes busca un lugar donde seguir comiendo sin esperar al amanecer.
En la esquina de 18 de Marzo con San Pedro, MicheladasLasJarras se mantiene como una parada obligada para los que llegan después de la fiesta. El bar abre a medianoche los lunes y cierra a las 9 p.m. los demás días, lo que lo convierte en la opción perfecta para los que siguen la madrugada. El menú es sencillo: una variedad de micheladas que combinan cerveza con limón, sal y chile, acompañadas de botanas ligeras. Los precios son accesibles, entre MX$1 y 100, y el ambiente se vuelve más animado a medida que llegan los clientes del club cercano, todos con la intención de enfriar la sed. La barra está iluminada de manera tenue, y el sonido de la música pop de fondo mantiene la energía alta.
A pocos minutos, en la carretera Puebla‑Santa Ana, Las Margaritas ofrece una experiencia distinta antes de que la noche se vuelva demasiado profunda. El restaurante abre a las 9 a.m. y cierra a las 8 p.m. todos los días, por lo que es el lugar ideal para una cena temprana antes de buscar opciones más nocturnas. Su especialidad son los chiles en nogada, servidos en platos generosos que resaltan la riqueza de los sabores locales. Los comensales valoran el amplio estacionamiento y los baños limpios, y los precios, catalogados como $$, lo hacen accesible para grupos grandes. Aunque cierra antes de la medianoche, su atmósfera familiar y la calidad de la comida hacen que muchos lo elijan como punto de partida antes de seguir la ruta nocturna.
Más adelante, en la calle Xicohténcatl 14, Mascarita Club se convierte en el refugio de los que buscan seguir después de la cena. Este brewpub abre de 9:30 a.m. a 11 p.m. de lunes a viernes y de 1 p.m. a 11:30 p.m. los fines de semana, ofreciendo una selección de cervezas artesanales y cócteles de mezcal que aparecen frecuentemente en los comentarios de los clientes. El precio varía entre $1 y 100, y el ambiente cambia según la hora: de lunes a jueves es más tranquilo, mientras que los viernes y sábados la sala se llena de grupos que celebran el fin de semana. La música en vivo a veces acompaña la noche, y los clientes aprecian la comodidad de las mesas y la atención del personal que conoce bien los sabores del mezcal.
Si la madrugada avanza y el hambre sigue llamando, la mejor apuesta es volver a MicheladasLasJarras en su turno de medianoche o buscar un puesto de tacos en la esquina de la avenida principal, donde los vendedores siguen trabajando hasta las 3 a.m. Mascarita Club cierra a las 11:30 p.m., pero su barra sigue abierta para servir una última ronda de mezcal. En esas horas, la ciudad se vuelve más silenciosa, pero la promesa de una michelada fría o un taco recién hecho mantiene viva la energía de la noche. Así, entre un bar y otro, la comida nocturna en San Pablo del Monte sigue alimentando a los que no quieren que la madrugada los detenga.
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