Chichimilá tiene una mezcla de sabores que no encontrarás en otras ciudades de Yucatán. La cercanía al cenote y a la zona arqueológica hace que la comida tenga un toque de frescura y tradición, mientras que la calle 21 se ha convertido en el corredor gastronómico donde locales y visitantes se cruzan por la tarde.
Para empezar el día, KI'IK en C. 21-a abre a las ocho de la mañana y sirve platos sencillos que no rompen el presupuesto. Los tacos de cochinita son populares y salen por menos de MX$50; una botella de agua y un jugo de fruta completan la cuenta. El ambiente es familiar y el personal, siempre amable, hace que la espera sea corta, incluso cuando hay una fila de vecinos.
Si buscas algo más internacional, Ōchō cocina japonesa, ubicada en C. 21 y 22, abre a las cuatro de la tarde y se llena de aromas de caldo y pescado. El ramen de pollo es abundante y el sushi de atún, aunque sencillo, está bien presentado. Todo cuesta entre MX$30 y MX$120, una buena comparación con DI DOGOR, que cobra entre MX$100 y MX$200 por sus rollos y pizzas artesanales. La barra de Ōchō permite ver al chef montar los platos, lo que añade un toque de espectáculo sin elevar el precio.
Para el almuerzo, El Ranchito en Av. Nichupte ofrece una experiencia diferente: una zona con piscina y mesas bajo sombra, perfecta para una siesta después de comer. El menú incluye tacos de pescado, una cerveza bien fría y una selección de guisos caseros. Los precios rondan los MX$70 y el horario de 12 a 6 de la tarde permite combinarlo con una visita al mercado cercano. La atención es personalizada; el dueño suele preguntar por la familia y recomienda el plato del día.
Cerrando la jornada, DI DOGOR en CALLE 21 x 20 y 22 se transforma en un punto de encuentro nocturno. Desde las cuatro hasta las once y media de la noche, el local ofrece sushi, pizza y postres que justifican su rango de precios más alto. La terraza iluminada permite observar el cielo de Yucatán mientras se comparte una bandeja de sushi variado. Si buscas una cena con un toque de sofisticación sin alejarte del centro, este es el lugar ideal.
Una ruta de un día podría comenzar con el desayuno en KI'IK, seguir con una visita al cenote y almorzar en El Ranchito, pasar la tarde probando ramen en Ōchō y terminar la noche con sushi y pizza en DI DOGOR. Cada parada está a pocos minutos a pie o en autobús, y la variedad de horarios asegura que nunca tendrás que esperar mucho para comer.
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