Cuando el reloj marca las diez y la calle Calzada se vuelve un corredor de luces de neón, Guadalupe Victoria cambia de tono. Los bares de la zona de Oriente dejan escapar música de reggaetón y el olor a comida frita se mezcla con el humo de los cigarrillos. Los vendedores ambulantes empiezan a montar sus puestos y la gente que salió de los antros busca algo que sacie el hambre antes de volver a la madrugada.
El Taste es la primera parada que aparece en la mente de cualquier noctámbulo. Ubicado en Calzada, José Ramón Valdez, abre sus puertas a las once de la mañana y no cierra hasta las dos de la madrugada, de martes a domingo. El menú de mariscos incluye tacos de camarón que se sirven con una salsa de chile de árbol que corta la grasa del pescado y deja un sabor que persiste. Los precios van de un peso a cien, lo que permite probar varios platos sin romper la cartera. El interior está iluminado con luces tenues y la barra está siempre llena de gente que llega después de los bares de la zona. El ambiente es ruidoso pero amistoso; los clientes se agrupan alrededor de mesas largas y comparten botellas de cerveza mientras esperan su orden.
A pocos pasos, en Oriente 305, Amp Felipe Ángeles, Ke Takazo ofrece una opción distinta antes de que la noche se vuelva profunda. Su horario es de nueve a cinco, de lunes a sábado, y cierra los domingos. Aunque no es un local de madrugada, su cocina es conocida por la cochinita pibil que se sirve en tortillas de maíz recién hechas. El precio también está dentro del rango de un peso a cien. El local tiene una atmósfera más tranquila, con mesas de madera y una cocina abierta que permite ver al chef preparar los platillos. Después de la hora de cierre, los clientes suelen pasar a los clubes cercanos, pero la calidad de la comida hace que muchos lleguen temprano para cenar antes de la fiesta.
En Renta, aunque sus horarios exactos no se conocen, es un punto de referencia para los que buscan seguir comiendo después de la medianoche. El local se ubica en una zona concurrida y suele recibir a grupos que vienen de los bares de la zona. Los tacos de su barra, acompañados de salsas caseras, son el plato favorito de los clientes que llegan después de la fiesta. El precio no está definido, pero la variedad de opciones permite que cada quien encuentre algo que le agrade. El ambiente es animado, con música de fondo que mantiene la energía alta mientras la madrugada avanza.
Si la noche se extiende más allá de las dos de la madrugada, el plan de emergencia es buscar los puestos de tacos que aparecen en la calle justo al lado de El Taste. Allí, bajo la luz de faroles, los vendedores siguen sirviendo tortillas calientes y carnes asadas hasta que el sol empieza a asomar. Es la solución perfecta para los que necesitan una dosis extra de energía antes de volver a casa. Guadalupe Victoria demuestra que la comida nocturna es tan diversa como sus luces, y siempre hay un rincón donde el hambre se encuentra con el sabor.
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