Sayulita vibra con una mezcla de surf, colores y aromas que se cuelan por cada esquina. Aquí la comida no es solo un plato, es una conversación con el mar y la arena, y cada rincón ofrece una versión distinta de la cocina mexicana contemporánea.
Para arrancar el día, me lanzo a Cafetería Northswell Sabor Natural en Av. Revolución 3. Abren de 6 a.m. a 3 p.m. los martes y su menú incluye bowls de açaí, pancakes de plátano y avena y un latte de taro que sabe a cielo. Todo cuesta entre $1 y $100, perfecto para recargar energía antes de surfear.
A pocos pasos, en C. Miramar 18A, está Paris Delights. Sus puertas están abiertas de miércoles a domingo de 8:15 a.m. a 2 p.m. y el aroma a mantequilla recién horneada te guía al interior. No puedes perderte el croissant de chocolate o el almond croissant, cada uno bajo $100. Los quiches y los eclairs también compiten por tu atención, y el ambiente francés se siente en cada detalle.
Cuando el sol empieza a bajar, La Rustica Sayulita, en Av. Revolución 40C, Centro, se vuelve el punto de encuentro. Abren de 4:30 p.m. a 11 p.m. y de 1 p.m. a 11 p.m. los fines de semana. Su pizza de masa madre con trufa y los camarones al ajillo son estrellas, y una margarita bien helada acompaña la cena. Los precios rondan los $$, un poco más arriba que los $1–100 de los lugares anteriores, pero la calidad del horno de leña lo justifica.
MISCELANEA SAYULITA, con precios entre $1 y $100, ofrece una experiencia de puesto callejero que no puedes dejar pasar. Sus tacos al pastor, acompañados de una tabla de salsas caseras, son el alma del barrio. El ambiente bullicioso y la rapidez del servicio hacen que sea ideal para una comida informal después de la playa.
Si tienes solo un día, empieza con el café y los pancakes en Northswell, sigue con un brunch dulce en Paris Delights, disfruta de unos tacos en Miscelánea para el almuerzo y cierra la jornada con pizza y margaritas en La Rustica mientras el sol se oculta sobre la Plaza Principal. Con la Avenida Revolución como eje y la playa a pocos minutos, moverse es fácil y cada parada te deja con el estómago y el corazón contentos.
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