Aculco de Espinoza tiene una escena gastronómica que combina la tradición de la sierra con toques contemporáneos. En el centro, los puestos y restaurantes comparten callecitas empedradas y aromas de chilango que se mezclan con la brisa del valle. No es raro encontrar una mesa al aire libre bajo una pérgola mientras suena música de la plaza, y cada esquina ofrece algo que vale la pena probar.
Para el primer mordisco del día, me lanzo a La Carreta del Chilaquil en la calle del Sol Plaza‑Perza 8. Abren a las 9 am y la fila suele ser corta, pero vale la espera. Sus chilaquiles rellenos de huevo y pollo, bañados en salsa verde o morita, cuestan menos de MX$100 y vienen con una porción generosa de frijoles. La atención de la mesera es amable y el lugar permite mascotas, lo que lo hace ideal para una mañana relajada.
A media mañana, La Cafe Aculco en la Plaza Constitución 16 se convierte en mi parada de café. El local abre a las 10 am y el ambiente está lleno de mesas de madera y juegos de mesa para los clientes. Recomiendo probar el crepe de Nutella con plátano y acompañarlo con un chai tea humeante; ambos están por debajo de MX$80. El pastel del día, una tarta de queso ligera, también destaca y se sirve con una taza de café de olla.
Al mediodía, el corazón del centro vibra alrededor de El Rincón del Viejo Aculco, ubicado en la zona del Centro. Con precios entre MX$100 y MX$200, es el punto medio entre lo económico y lo elegante. El menú incluye enchiladas de mole, un guiso de carne de res, sopa de champiñones y una cerveza artesanal de la casa. Cada plato llega bien presentado y la vista desde la terraza es perfecta para una foto al atardecer.
Si la tarde se alarga, La terraza Aculco en la Plaza Constitución 15 ofrece un escenario ideal para cerrar el día. Abren a las 11 am y permanecen hasta las 9:30 pm, con una terraza que da al centro histórico. Entre los favoritos están los camarones al ajillo, una michelada bien fría y un mezcal servido con rodaja de naranja; la salsa de aguacate también acompaña bien los snacks. Todo está dentro del rango de MX$1‑100, y la música en vivo crea un ambiente relajado para compartir con amigos.
Un itinerario sencillo para probarlo todo empieza en La Carreta del Chilaquil, caminando una cuadra hacia La Cafe Aculco para recargar energías. Desde allí, cruzas la Plaza Constitución y llegas a El Rincón del Viejo Aculco, donde puedes almorzar y descansar bajo la sombra de los árboles. Finalmente, subes a la terraza de La terraza Aculco para disfrutar de la puesta de sol y una última ronda de mezcal antes de volver a tu hotel. Con este recorrido, cada comida tiene su propio ritmo y sabor, y el centro de Aculco se siente como un pequeño festival gastronómico.
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