Xicohtzinco tiene una escena gastronómica que se siente como una conversación entre tradición y creatividad. Aquí no hay cadenas impersonales; cada puesto o restaurante tiene su propia historia y su propio ritmo, y eso se nota en cada bocado. La calle principal vibra con aromas de chile, mar y café, y los locales saben dónde encontrar lo mejor sin perder tiempo.
En la esquina de López Mateos, el número 9, está LA LUNA BOTANERO. El lugar abre a medio día y se queda hasta las 10:30 p.m., lo que lo hace ideal para una cena tardía después de una caminata por la plaza. El menú está en el rango de MX$100–200 y destaca los camarones al ajillo y las micheladas de clamato. Los clientes comentan que la barra siempre tiene una fila corta, pero vale la espera porque el sabor del caldo de camarón es profundo y el toque de lima en la michelada refresca. El ambiente se siente acogedor y la música de rock local invita a compartir una mesa con amigos.
A pocos pasos, Heladería y Cafetería Mi Dulce Capricho ofrece un respiro dulce. Aunque no hay horario publicado, el local suele abrir temprano y cerrar al anochecer, sirviendo helados artesanales que cambian según la temporada. El precio es libre, pero la calidad justifica cada peso. Recomiendo probar el helado de mango con chile y acompañarlo con un café de olla espumoso. El mostrador está lleno de copas de helado, lo que invita a entrar incluso en los días más calurosos.
Para los amantes de los mariscos, El Crustaceo, ubicado en la Cuarta Sección, abre de 10 am a 7 pm todos los días. Con precios entre 100 y 200 pesos, el plato estrella es el arroz a la tumbada, una cazuela humeante cargada de camarones, calamares y pescado. La textura del arroz absorbe el caldo de mariscos sin quedar pastoso. En el local, el personal siempre sugiere acompañar el plato con una cerveza bien fría.
Si la tarde se vuelve noche, BURGUER BUENAS, en Fco I Madero 621‑501, abre sus puertas de 7 p.m. a 11 p.m. con precios que van de MX$1 a 100, lo que la convierte en una opción económica pero sabrosa. La hamburguesa de carne de res con queso fundido, lechuga crujiente y salsa de chipotle es la favorita; las papas fritas al ajo son el acompañamiento perfecto. El local suele tener una fila de clientes jóvenes, pero el servicio rápido mantiene el ritmo y permite seguir explorando la ciudad.
Para cerrar el día, comienza con una ronda de micheladas en LA LUNA BOTANERO, sigue con un helado refrescante en Mi Dulce Capricho, luego una cena de mariscos en El Crustaceo y termina con una hamburguesa en BURGUER BUENAS antes de regresar a tu alojamiento. Todas las paradas están a una distancia caminable o a pocos minutos en autobús desde la plaza central, así que puedes disfrutar de la variedad sin perder tiempo en el tráfico.
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