A las siete de la mañana, la calle Merida vibra con el sonido de bicicletas y el perfume dulce de horchata que se escapa de la ventana de Vegamo. Dentro, una fila de clientes habituales se apoya en la barra de madera, charlando mientras esperan su taza de chai y el croissant vegano que el horno acaba de sacar. El sol entra por los ventanales, dibujando sombras sobre las mesas de comunidad y creando un ambiente que invita a quedarse.
Vegamo abrió sus puertas en 2018 con la idea de ofrecer comida vegana que no sacrificara el sabor. El menú, disponible en su sitio web, muestra platos que van desde los clásicos chilaquiles hasta las innovadoras enchiladas de setas portobello, todas en un rango de precio de MX$100 a MX$200. La especialidad, las enchiladas veganas, llegan al plato cubiertas de salsa roja ahumada, rellenas de tofu marinado y acompañadas de una crema de anacardos que aporta una textura cremosa sin rival. Cada bocado combina el picante suave con la frescura del cilantro, y el toque de limón al final despierta los sentidos.
Los clientes vuelven por la consistencia. Un visitante comentó que el “waffle sandwich de aguacate y tomate es como un abrazo cálido”. Otro reseñó que el “bagel de semillas, crujiente por fuera y suave por dentro, es el mejor desayuno vegano que he probado”. Una tercera reseña menciona que la “pound cake de chocolate, húmeda y con un ligero toque de café, cierra la comida con una nota dulce que no se olvida”. Estas voces reflejan una comunidad que valora tanto la calidad del plato como la atmósfera relajada del lugar.
El interior de Vegamo ofrece una atmósfera acogedora. El ambiente invita a conversaciones y risas sobre recetas veganas. Los chefs preparan los platos con cuidado, creando una experiencia culinaria agradable. La decoración permite que la comida sea la protagonista.
Al cerrar la jornada, el local se vuelve más íntimo. El ambiente se vuelve más tranquilo al final del día. Los clientes que llegan tarde encuentran un punto de encuentro en la barra. La experiencia en Vegamo no es solo comer; es formar parte de una comunidad que celebra la comida vegana sin compromisos.
Al salir, el eco de las conversaciones sigue en la calle. Los sabores recuerdan la experiencia y animan a volver. Vegamo se ha convertido en un punto de referencia para los que buscan una comida consciente, deliciosa y llena de personalidad, y cada visita reafirma por qué este rincón de la Roma Norte sigue siendo tan querido.






