A las siete de la mañana, el bullicio ya se cuela entre las mesas del Café del Puerto. El aroma a café recién molido se mezcla con el perfume de la mantequilla fundiéndose sobre una pila de crepes. En la barra, los clientes habituales charlan mientras esperan su orden; el sonido de la cuchara contra el plato se vuelve parte del concierto matutino.
El local, ubicado en Sur 103, Aeronáutica Militar, se ha convertido en un punto de referencia para los que buscan un brunch sin complicaciones. El menú, accesible entre $1 y $100, ofrece chilaquiles verdes con huevo estrellado y una porción generosa de crema, y crepes dulces rellenos de fruta de temporada. Los chilaquiles, servidos en un plato blanco, combinan la acidez de la salsa verde con la suavidad del huevo, mientras la crema aporta un toque aterciopelado. Cada bocado es una mezcla de crujido y suavidad que invita a seguir comiendo.
Los comentarios de los comensales hablan por sí solos. Una reseña menciona que "el café tiene el mejor aroma de la ciudad y los chilaquiles son una explosión de sabor". Otro cliente escribe que "las crepes son ligeras, con el relleno justo, y el precio es justo para la calidad". Un tercer visitante destaca que "el ambiente es relajado, ideal para trabajar con una laptop y una taza de cappuccino". Estas voces revelan que la gente vuelve por la consistencia del sabor y la atmósfera acogedora.
Detrás del mostrador, el dueño comparte que el nombre del lugar rinde homenaje a sus raíces familiares en la costa, y que la idea nació para ofrecer un espacio donde la gente pudiera disfrutar de un desayuno abundante sin prisas. La decoración es sencilla y resalta la luz natural que entra por la gran ventana del frente. La combinación de elementos crea un escenario donde el brunch se siente como una pausa agradable en medio del ajetreo citadino.
Al cerrar la jornada, alrededor de las diez de la noche, el Café del Puerto sigue abierto para los que buscan una cena ligera. Pero la verdadera magia ocurre al amanecer, cuando la ciudad aún bosteza y el aroma del café invita a quedarse un rato más. Salir del Café del Puerto con una sonrisa y el sabor de los chilaquiles aún en la boca es una señal de que la mañana ha empezado bien.
Si buscas un lugar donde el brunch sea más que una comida, donde cada plato cuente una historia y el ambiente invite a la conversación, el Café del Puerto es la respuesta. Ven y descubre por qué este rincón de Aeronáutica Militar se ha ganado su reputación entre los locales.






