A las siete de la tarde, el sonido de la puerta giratoria de MANGIARE Pizza se mezcla con el murmullo de la calle Narvarte. Dentro, el aroma a masa recién horneada y albahaca fresca invade el aire, mientras una fila de jóvenes y parejas espera su turno. El mostrador de madera muestra una vitrina con pizzas, y el camarero, con una sonrisa, sirve una tabla de jalapeño poppers.
MANGIARE nació hace ocho años cuando dos hermanos italianos decidieron traer a la capital una versión auténtica pero atrevida de la pizza. El menú, disponible en línea, combina clásicos como la Margherita con creaciones propias: la pizza de higos y caprioso, una combinación de dulce y salado. El precio de esa pizza es aproximadamente MX$180, dentro del rango de MX$100–200 que la casa maneja. Cada bocado entrega una base, salsa de tomate, trozos de higos frescos y queso mozzarella fundido.
Los comentarios de los clientes revelan la personalidad del lugar. Una reseña comenta: "Los jalapeño poppers son una explosión de sabor, perfectos para acompañar la pizza". Otro cliente escribe: "La calidad de los ingredientes se siente en cada mordida; la masa es ligera y el queso, cremoso". Un tercer visitante añade: "El espacio es cómodo, el servicio rápido y la pizza de caprioso me hizo volver la semana siguiente". Estas voces convergen en un mismo mensaje: MANGIARE no es solo una pizzería, es un punto de encuentro donde la comida y la comunidad se juntan.
Durante la hora del almuerzo, la terraza se llena de estudiantes que buscan una opción rápida pero sabrosa. El menú de pasta alfredo, también destacado, complementa la oferta de pizza y mantiene a los clientes satisfechos hasta la noche. A las diez de la noche, el local se vuelve más íntimo; las luces tenues resaltan la madera del interior y el sonido de la masa al girar en el horno de leña crea una atmósfera. Es aquí donde los habituales se relajan, comparten una pizza y una soda italiana, y discuten sobre el próximo partido de fútbol.
Al salir, el aroma se mantiene y el recuerdo de la pizza de higos sigue vivo en el paladar. MANGIARE Pizza ha convertido una simple comida en una experiencia que invita a volver, a probar el siguiente sabor inesperado que la cocina propone. Si alguna vez te encuentras en Narvarte Poniente, busca el número 905 de Anaxágoras y déjate envolver por la calidez de una pizza que sabe a tradición y a innovación al mismo tiempo.






