Cuando el reloj marca las diez y la calle Hidalgo sigue iluminada por faroles amarillentos, el aire se llena de aromas de grasa caliente y de música de los bares que nunca cierran. Los pasos de los noctámbulos resuenan entre los puestos de tacos y los letreros de neón que anuncian que todavía hay comida disponible. En esa esquina de la plaza principal, los grupos de jóvenes y los conductores de taxis buscan un lugar para saciar el hambre que surge después de una noche de fiesta.
Amareto's Pizza Tototlán se vuelve un refugio para los que quieren una porción de queso fundido bajo la luz tenue del local. La pizza de pepperoni llega con la masa crujiente en los bordes y una salsa que huele a albahaca fresca. Los clientes habituales dicen que el ambiente es ruidoso pero amigable, con mesas de madera que se llenan rápidamente después de la medianoche. Pedir la pizza de cuatro quesos a la mitad de precio en la carta nocturna es una regla no escrita entre los que conocen el sitio.
A solo una cuadra, Tacos Tino mantiene sus ventanillas abiertas hasta bien entrada la madrugada. Los tacos de carne asada se sirven con cebolla y cilantro recién picados, y el toque de salsa de chile de árbol le da el picor justo para mantener la energía. El local está lleno de estudiantes y de trabajadores de los bares cercanos que buscan algo rápido y sabroso. El sonido de la plancha chisporroteando acompaña a la conversación animada, y la fila se forma siempre en torno a la hora de la 1 AM.
Más al sur, el sonido de las olas imaginarias llega desde Mariscos Tata, un puesto que se ha ganado la reputación de servir camarones al ajillo y ceviche de pulpo con un toque de limón. La luz interior es tenue, y la barra de metal donde los camareros sirven los platos se vuelve un punto de encuentro para los que prefieren algo más fresco después de la pizza y los tacos. Los clientes comentan que el ambiente es más relajado, con música de balada latina de fondo, y que el precio del plato de camarones es razonable para la calidad que ofrecen.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue rugiendo, siempre hay una salida: el puesto de tacos de la esquina que nunca cierra, Tacos Tino, que sigue sirviendo hasta las tres de la mañana. Es el último bastión para los que necesitan una recarga antes de volver a casa, y su servicio rápido y sus precios accesibles hacen que sea la solución de emergencia para cualquier noctámbulo que haya agotado las otras opciones.



