A las siete de la tarde, la calle División Ote. se llena de voces, el claxon de los mototaxis y el perfume de la carne al carbón que escapa de Los Tacos de Esme. Dentro, una fila de clientes se extiende bajo luces de neón que parpadean al ritmo de la música regional. El sonido de la plancha chisporroteando marca el compás de la noche, y el aire se vuelve denso con el olor a cilantro y limón.
Esme heredó el puesto de su abuelo y lo transformó en un refugio para familias y viajeros. El local, de fachada modesta con un letrero pintado a mano, guarda una historia de trabajo duro y de recetas que se han transmitido de generación en generación. La gente vuelve por la constancia: el taco al pastor, preparado con carne marinada en achiote y piña, se sirve en una tortilla recién hecha, acompañada de cebolla, cilantro y una salsa roja que pica justo lo necesario.
El menú, aunque sencillo, sorprende. La tlayuda de mole negro, a $80, llega crujiente, cubierta con frijoles refritos, queso Oaxaca y una capa generosa de mole que deja un regusto ahumado. Los tacos de birria, a $30, se sirven con caldo de consomé que calienta el cuerpo en una noche fresca. Pero el verdadero protagonista es el taco al pastor: la carne, tierna y jugosa, se deshace al morderla, mientras la piña aporta una dulzura que equilibra el picor de la salsa. Cada bocado es una explosión de sabores que recuerda a los mercados de la ciudad.
"El mejor taco al pastor que he probado en Oaxaca", comenta Ana en una reseña de 2023, señalando que la salsa tiene el punto justo de picante. Otro cliente escribe: "Los niños adoran la tlayuda, la textura crujiente y el mole es una delicia". Finalmente, Carlos menciona: "Vengo aquí cada viernes, el ambiente es familiar y la birria siempre está caliente y sabrosa". Estas voces reflejan la comunidad que se reúne alrededor del mostrador, compartiendo historias mientras esperan su orden.
Al cerrar la puerta a la medianoche, el último cliente se lleva un taco al pastor en la mano y una sonrisa. El sonido de la plancha se apaga, pero el recuerdo del sabor persiste. Los Tacos de Esme no es solo un puesto de comida; es un punto de referencia donde la tradición y la pasión se encuentran en cada tortilla. Si alguna vez caminas por la División Ote., detente, siente el humo y deja que el sabor te cuente su propia historia.






