A las diez de la noche, Jaumave se transforma. Los puestos de comida están abiertos a lo largo de la Avenida Central, y la música de los bares se mezcla con el ruido del tráfico. Los jóvenes que salen de los antros y los camioneros que hacen una pausa buscan algo rápido y sabroso antes de seguir su camino.
Taquería "La Palapa" es la primera parada obligada. Abre de 8 am a 12 am de lunes a viernes y de 5 pm a 12 am los fines de semana, por lo que sigue sirviendo hasta la medianoche. La carta incluye gringas rellenas de carne y queso, tacos de tripa y los famosos "volcanes" con salsa picante que hacen que la lengua baile. Un cliente comentó que el ambiente es amigable y que la fila se forma frente al mostrador. El precio varía entre $1 y $100, lo que permite probar varios platillos sin romper la cartera.
A pocos minutos, Pollos Angie ofrece su clásico pollo asado. Sus puertas están abiertas de 9 am a 7:30 pm, por lo que cierra antes de que la noche se vuelva profunda, pero sigue siendo una opción para los que llegan temprano al after‑party. El pollo, una carne asada a la perfección, se acompaña de papas crujientes y una salsa de ajo que muchos visitantes recomiendan. El local está ubicado en la esquina de Con, Tula – Cd Victoria y Álvaro Obregón, lo que lo convierte en un punto de referencia fácil de encontrar después de una caminata nocturna.
El Ojito de Jaumave, aunque es más conocido como atracción turística, también cuenta con una zona de parrilla donde se sirven antojitos al estilo familiar. El horario es de 6:55 am a 7:55 pm, por lo que cierra antes de la madrugada; sin embargo, el lugar sigue atrayendo a los transeúntes que buscan un respiro antes de seguir de largo. Los visitantes destacan la limpieza del área y la posibilidad de cocinar algo propio en las parrillas comunitarias, lo que lo hace ideal para un picoteo rápido antes de la hora de cierre.
Si el reloj avanza más allá de la una y el estómago sigue rugiendo, la solución de emergencia es volver a La Palapa, que mantiene sus puertas abiertas hasta la medianoche. Allí, los últimos comensales comparten mesas, se ríen y disfrutan de una última ronda de tacos mientras la ciudad se prepara para el amanecer. En Jaumave, la comida nocturna no es solo un alimento, es la excusa perfecta para seguir la conversación hasta que el sol empiece a asomar.



