Xonacatlán después de las diez se transforma: las luces de la calle Río Mayorazgo parpadean sobre el pavimento húmedo, el sonido de la música de los bares cercanos se mezcla con el murmullo de conversaciones que no quieren terminar. Los taxis pasan con regularidad, y los puestos de tacos improvisados aparecen en cada esquina, ofreciendo un refugio para los que siguen despiertos. El aire lleva el perfume del mezcal y el olor a comida recién preparada, recordando que la ciudad nunca duerme del todo.
La Ostionería Besarez “Pescadito nadador” se ubica en Río Mayorazgo s/n, justo al lado del río que refleja las luces nocturnas. Cierra a las 10 pm de lunes a viernes y domingo, y a las 8 pm los sábados, por lo que es una de las últimas opciones de mariscos antes de que la noche se haga más profunda. Su menú destaca el cóctel de camarón y las empanadas, que los comensales describen como “explosión de sabor” y “textura perfecta”. El interior tiene una atmósfera relajada; los clientes habituales se sientan en la barra mientras charlan sobre el día que termina, y el personal siempre está dispuesto a recomendar el mejor plato del día.
A pocos pasos, la Taquería El Primo se abre en la avenida principal, un punto de encuentro para los que salen de los bares cercanos. Aunque no se dispone de un horario oficial, la taquería suele recibir a los clientes hasta bien entrada la madrugada, convirtiéndose en un refugio para los amantes del taco nocturno. Los tacos al pastor, preparados en una parrilla que chisporrotea, son el favorito de la gente que busca una dosis rápida de sabor. El ambiente es ruidoso pero amistoso; el sonido de la salsa cayendo sobre las tortillas acompaña las risas de un grupo de jóvenes que comparten historias de la noche.
Un poco más al norte, la ESTHELLA Pizzería Napolitana & Trattoria ofrece una alternativa diferente al típico taco nocturno. La pizzería, con su horno de leña visible desde la calle, atrae a los que prefieren una porción de pizza caliente bajo la luz tenue del local. La masa crujiente y el aroma del queso fundido llenan el aire, creando una sensación reconfortante para los que buscan algo más sustancioso. La clientela suele ser una mezcla de familias que aún están de fiesta y parejas que buscan una cena tardía. La música suave de fondo y la decoración de ladrillos expuestos hacen que el lugar se sienta íntimo, incluso cuando la barra está llena.
Si la madrugada llama y ya se han cerrado los locales, la solución más segura es seguir caminando por la calle principal hasta encontrar un puesto de tacos callejero que siempre parece estar listo. Estos puestos, sin nombre ni horario oficial, aparecen bajo la luz de los faroles y sirven tortillas recién hechas con una variedad de guisos. Es la última carta del menú nocturno de Xonacatlán: simple, directa y siempre disponible para quien necesita una comida antes de volver a casa.


