Cuando el reloj marca las diez y la calle C. 25 A se ilumina con faroles amarillos, Ticul cambia de ritmo. Los pasos de los transeúntes se vuelven más lentos, el sonido de una guitarra lejana se mezcla con el murmullo de los bares que aún sirven cerveza. En la esquina de la plaza, los vendedores de tacos cierran sus puestos, pero algunos locales siguen con sus luces encendidas, listos para atender a los que buscan algo más que una botella de agua.
Café Van Gogh es el primer refugio nocturno que aparece en el mapa. Abre sus puertas a las 5:30 pm y se mantiene activo hasta las 11 pm, ofreciendo un ambiente que combina arte de pared con mesas de madera. El aroma del café recién molido se mezcla con el dulce perfume de los waffles de caramelo, y la caramel macchiato es el pedido favorito de los que llegan después de una ronda de copas. Los visitantes destacan la “experiencia mágica” y el “precio justo”, y el espacio se llena de conversaciones que se alargan hasta la última canción del jukebox.
A pocos pasos, La Tragadera mantiene su barra de tacos abierta desde el mediodía hasta las 7 pm, pero su energía nocturna se extiende en forma de música de fondo y mesas de billar que atraen a los que llegan antes de la hora de cierre. La cerveza bien fría y los micheladas son los acompañantes habituales, mientras los camarones al ajillo se sirven en platos de metal que chispean bajo la luz de neón. Los clientes hablan de un “ambiente relajado” y de la “buena música” que acompaña la comida, y aunque el local cierra antes que los demás, su atmósfera sigue resonando en la calle.
Luz de Luna Restaurante, ubicado en la calle 16, abre sus puertas solo de 7 am a 11 am, lo que lo convierte en una opción inesperada para los que sobreviven a la madrugada. Después de una noche larga, muchos locales se dirigen allí para un desayuno temprano, encontrando café caliente y tostadas crujientes a precios accesibles. Los pocos que han probado el menú describen una “precio razonable” y una “cocina accesible”, y el lugar se vuelve un punto de encuentro para los que buscan recuperar energías antes del alba.
Si la noche se extiende más allá de la medianoche y el estómago sigue rugiendo, el plan de emergencia es volver a Café Van Gogh antes de que el último cliente salga. Con su luz tenue, su menú de postres y su café fuerte, el local se convierte en el refugio definitivo para los que necesitan una recarga antes de regresar a casa. En Ticul, la noche tiene su propio ritmo y estos tres lugares marcan la diferencia entre una cena rápida y una conversación que se alarga hasta el amanecer.


