En Ticul, comer barato significa encontrar platos que llenen sin vaciar la cartera. Los locales consideran una comida completa cuando el gasto está entre 30 y 80 pesos, y un antojo ligero ronda los 15 a 30 pesos. Con esa referencia, los tres sitios que reviso ofrecen opciones dentro de ese rango, y sus menús están diseñados para que el precio mínimo sea de 1 peso y el máximo de 100, según la información oficial.
Veintisiete Café está en Calle 27 #225C, justo en el corazón de San Enrique. Es más un espresso bar que un restaurante, pero su sección de desayuno destaca. Los chilaquiles con huevo y salsa verde se sirven con una porción de frijoles y cuestan alrededor de 20 pesos, mientras que una taza de café cuesta 15 pesos. El local abre de lunes a viernes de 8 am a 1 pm y los fines de semana extiende el horario hasta las 10 pm, lo que permite desayunar temprano o merendar tarde sin pagar de más.
A pocos minutos del centro, Bazar de comida ocupa la calle 28 191. Es el lugar donde los ticos van a desayunar tacos de poc chuc o a almorzar panuchos. Un panucho de pollo con cebolla encurtida y salsa de habanero está en la lista de precios por 25 pesos, y una orden de poc chuc con tortillas de maíz recién hechas cuesta 35 pesos. El negocio abre todos los días de 7 am a 5 pm, por lo que es la opción perfecta para un almuerzo rápido antes de seguir explorando la ciudad.
Cuando el sol se pone, La Casa Del Pastor en la calle 35 202‑203 se convierte en la parada obligada para los que buscan una cena sin gastar mucho. Su pizza al pastor, con masa fina, queso fundido y trozos de carne marinada, se vende por 45 pesos, y una orden de nachos con guacamole y salsa de tomate cuesta 30 pesos. El local funciona únicamente en la noche, de 7 pm a medianoche, lo que lo hace ideal para cerrar el día con una comida sustanciosa y económica.
Si tuviera que señalar la mejor relación calidad‑precio, sería el panucho de Bazar de comida. Con 25 pesos obtienes una tortilla crujiente, pollo jugoso, cebolla encurtida y una salsa que le da el toque justo de picante. La porción es lo suficientemente grande para saciar el hambre y el precio es una fracción del costo de platos similares en otras ciudades de Yucatán. En resumen, Ticul ofrece tres opciones distintas para cada momento del día, y todas mantienen los precios dentro del rango que los locales consideran accesible.


