Era una tarde tibia de octubre, alrededor de las 5 p.m., cuando llegué a la terraza de Queen Mamma Ristorante. El aroma a masa recién horneada se mezclaba con el perfume de las hierbas que crecen en los maceteros colgantes. Un grupo de estudiantes universitarios reía cerca del bar, mientras una pareja mayor revisaba el menú bajo la sombra de una sombrilla azul. El sonido de la calle de Blas Escontría se filtraba suavemente, pero la música acústica del interior mantenía el ambiente íntimo.
Al sentarme, el camarero me recomendó la pizza de jamón y rúcula, la que según él lleva mozzarella de búfala, jamón serrano crujiente y un puñado de rúcula fresca, todo por MX$150. Cuando la servieron, el borde dorado mostraba pequeñas burbujas de aire, la rúcula relucía con un toque de aceite de oliva y el jamón desprendía su sabor ahumado. Cada bocado combinaba la suavidad cremosa con la frescura picante, y el crujido del borde contrastaba con la jugosidad del jamón. A mi lado, una mesa pedía las papas parmesanas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, a MX$80, acompañadas de una sangría ligera que refrescaba el paladar.
Los comentarios de los clientes refuerzan lo que yo sentía. Una reseña decía: "La pizza tiene la masa perfecta, ni muy gruesa ni muy fina, y el jamón es de calidad". Otro cliente escribió: "Me encantó la terraza, el personal es amable y la sangría está bien equilibrada". Un tercer visitante comentó: "Volveré por las papas parmesanas, son la mejor acompañación que he probado en la ciudad". Estos fragmentos aparecen en varias reseñas que la gente ha dejado, y todos resaltan la atención al detalle y la calidez del lugar.
Queen Mamma no es solo una pizzería; su historia empezó cuando la familia fundadora, amantes de la cocina italiana, decidió abrir un espacio que combinara la tradición mediterránea con la hospitalidad mexicana. El menú, disponible en su sitio web, incluye también paninis, craft beers y micheladas, pero la pizza artesanal sigue siendo el corazón del restaurante. Los viernes, la terraza se llena de gente que busca una cena temprana antes de la noche, mientras que los domingos la cocina cierra a las 5 p.m., dejando tiempo para un brunch relajado.
Al cerrar la noche, la luz cálida de los faroles iluminaba la terraza y el sonido de las copas chocando se volvió más bajo. Volví a probar una porción de pizza, ahora acompañada de una michelada picante que equilibraba el dulzor del tomate. La experiencia se sentía como una conversación con amigos de toda la vida, donde cada plato cuenta una parte de la historia del lugar.
Al salir, el aroma del pan recién horneado todavía flotaba en el aire. Me quedé pensando en cómo un simple plato puede transformar una tarde ordinaria en un recuerdo memorable. Queen Mamma Ristorante se ha ganado su lugar en mi agenda semanal, y la próxima visita será, sin duda, para descubrir qué nuevo sabor han añadido al menú.






