A las cinco y media de la tarde, la calle 10 Norte vibra con el ruido de scooters y la brisa del mar. Dentro, el olor a masa recién horneada se mezcla con un aroma agradable. Un grupo de locales y viajeros se agolpa en mesas de madera, esperando su pedazo de cielo vegano.
Coral Vegan Pizza ocupa una esquina colorida del centro. Las paredes están decoradas y la barra muestra una nevera con opciones de queso. El local abre de cuatro a diez de la noche, y el viernes el flujo de clientes se vuelve constante después del trabajo. El personal sirve con una sonrisa que parece decir que cada pizza es una pequeña celebración.
La estrella del menú es una pizza vegana de cuatro quesos, con masa fina y una corteza crujiente. Sobre la base de tomate se funden varios quesos veganos. El precio es accesible para la mayoría de los clientes. Cada bocado combina sabores equilibrados de queso y tomate, con un toque de orégano que completa la experiencia.
“Me encanta la corteza crujiente, parece hecha a mano”, escribe una visitante en su reseña. Otro comensal comenta: “El queso de almendras funde como mantequilla, nunca había probado algo así”. Un tercero añade: “El ambiente es perfecto para una charla, la música suave y el aroma me hacen sentir en casa”. Los comentarios resaltan la buena reputación del lugar.
Al cerrar la noche, el ambiente se vuelve más tranquilo y la música se vuelve más lenta. Los clientes siguen disfrutando de su pizza mientras el ambiente se mantiene cálido. Salgo del local con la satisfacción del sabor y la certeza de que volveré, quizás a probar más opciones del menú. La calle se vuelve más tranquila, pero el recuerdo del momento persiste, como una promesa de volver a este rincón vegano de Playa del Carmen.






