A las siete de la tarde, la calle Faustino G. Olivera vibra con el sonido de los platos chocando y el humo de la parrilla. Un grupo de estudiantes se agolpa frente a Tlayudas Don Ramón, mientras el olor a masa recién tostada y chorizo crujiente se cuela entre los puestos. El mostrador está iluminado por luces amarillas que resaltan la brillante salsa verde que cubre la tlayuda del día.

Dentro, la historia se cuenta en cada capa. La tlayuda, esa tortilla gigante de maíz, llega cubierta de frijoles refritos, queso Oaxaca y una generosa porción de chorizo artesanal. Un cliente escribe: "La tlayuda de chorizo es una explosión de sabor, el chorizo está perfectamente picante y la masa crujiente por fuera, suave por dentro". Otro visitante, que vuelve cada viernes, comenta: "El tasajo ahumado le da un toque ahumado que no encuentras en otro lado". El servicio es rápido y el personal amable, siempre con una sonrisa que invita a quedarse más tiempo.

El precio de la tlayuda de chorizo, $85, la coloca en la categoría accesible, pero la calidad supera cualquier expectativa. Cada bocado combina la textura crujiente de la base con la suavidad del queso que se derrite al contacto con el calor del carbón. La salsa verde aporta un toque picante que complementa al chorizo. Los locales mencionan la "tlayuda mixto" con tasajo, chorizo y huevo.
Don Ramón ha mantenido su receta original. La parrilla de carbón es fundamental para el negocio. El ambiente refleja la vida de la calle, con conversaciones y música. El local se ha convertido en referencia para quien busca comida rápida y auténtica.
Al cerrar, el último comensal se despide con una porción de tlayuda. La comida callejera de Oaxaca une a la gente. Salir de Tlayudas Don Ramón deja la sensación de haber probado algo genuino.






