Volver a Restaurantes en Oaxaca
Fachada pastel de MIXPI BARRA / Romana en Sauces 412, con el mural de hojas de maíz visible — exterior daytime shotDestacado

Una tarde en MIXPI BARRA / Romana, la barra que redefine la comida ligera en Oaxaca

Entre el bullicio de Reforma, MIXPI BARRA / Romana ofrece wraps crujientes y ensaladas frescas que convierten cualquier visita en una experiencia sensorial.

A las siete de la mañana, el aroma a hierbas recién picadas y a vinagreta cítrica se cuela por la puerta de cristal de MIXPI BARRA / Romana. Un grupo de estudiantes de la Universidad de la Sierra, laptops abiertas y mochilas al hombro, ocupan la barra mientras el sol se asoma sobre los techos coloniales. El sonido de la licuadora y el leve tintineo de los vasos de vidrio crean una banda sonora de rutina matutina que invita a quedarse.

Al acercarme, el menú de la barra muestra una lista corta pero bien pensada: wraps de vegetales, ensaladas de quinoa y una selección de jugos verdes. El wrap de verduras, a 85 pesos, llega envuelto en una tortilla de harina integral que cruje al primer mordisco, dejando escapar el perfume del cilantro y el picante sutil del jalapeño. La combinación de textura crujiente y frescura del aguacate crea un contraste que hace que cada bocado sea una pequeña explosión de sabor. Un cliente comenta que la porción es “suficiente para sentirte satisfecho sin cargar peso”.

Los clientes destacan la calidad de los ingredientes. Algunos comensales comentan que los tomates están muy jugosos, como recién cosechados, y que el precio es accesible, una sorpresa en una zona tan turística. La gente vuelve por la sensación de ligereza que ofrece la comida, pero también por la atención amable del personal, que siempre sugiere la combinación del jugo de pepino con menta para equilibrar el picante del wrap. En la tarde, la barra se llena de freelancers que buscan un espacio tranquilo; el murmullo de conversaciones se mezcla con la música indie de fondo.

El local, ubicado en Sauces 412, Reforma, conserva una fachada que evoca el estilo de las casitas coloniales. Dentro, el mobiliario crea un ambiente abierto y luminoso. En la pared, hay una obra que celebra la tradición agrícola del estado, mientras que la cocina a la vista permite observar cómo los chefs preparan los ingredientes con precisión. Cada detalle refuerza la idea de que la comida saludable no tiene por qué ser aburrida.

Al cerrar la jornada, alrededor de las siete de la tarde, los últimos clientes se despiden con una sonrisa y un vaso de jugo de piña y chile. El sonido del cierre de la puerta marca el final de una experiencia que, aunque sencilla, deja una impresión duradera: una barra que combina sabor, frescura y precios justos en el corazón de Oaxaca. Volveré mañana, tal vez a probar la ensalada de quinoa por 90 pesos, porque aquí la comida ligera se siente como un pequeño lujo cotidiano.

Lugares Destacados

Artículos Recomendados

También en Oaxaca

Misma categoría en otras ciudades