Cuando el reloj marca las diez, Lerdo no se duerme. Las avenidas de la zona centro se llenan de elotes asados, el sonido de los pasos de la gente que vuelve de los bares y el aroma de la comida que se cuece en los puestos nocturnos. En la calle Ortiz de Zárate, todavía se escuchan conversaciones y risas, mientras los taxis siguen circulando para los que buscan algo rápido antes de la madrugada.
Gorditas Cristy es el refugio definitivo para los que rondan la madrugada. Ubicada en C. Ortiz de Zárate 225, en el barrio Duranguito, abre las 24 horas todos los días. La carta es sencilla pero poderosa: gorditas de chicharrón, mole con pollo y un desayuno de chilaquiles que se sirve hasta el amanecer. Los clientes suelen llegar después de los bares de la zona y forman una mezcla de estudiantes, trabajadores nocturnos y grupos de amigos que buscan una comida reconfortante. El interior es agradable y el mostrador siempre está atendido, por lo que no hay esperas. El precio es accesible, con la mayoría de los platillos bajo los 100 pesos, lo que la convierte en la opción favorita para saciar el hambre sin romper la cartera.
Hacienda San Fernando, en Miguel Hidalgo 416, ofrece una experiencia distinta. Aunque su horario regular termina a las cinco de la tarde de lunes a viernes y a las dos de la tarde los fines de semana, muchos locales la visitan antes de que cierre para disfrutar de su famoso buffet de guisos y chilaquiles. El ambiente es familiar, con mesas largas y un estilo tradicional. Aquellos que llegan temprano, alrededor de la una de la tarde, encuentran una sala llena de familias que comparten platos de carne en salsa y frijoles de la casa. Es el lugar ideal para una cena temprana antes de que la noche tome su rumbo, y su ubicación cerca de la plaza principal permite caminar luego hacia los puestos nocturnos.
Parque Victoria, en Francisco Zarco 110, es el pulmón de la ciudad que nunca duerme. Abierto las 24 horas, el parque se transforma en un punto de encuentro para los noctámbulos que buscan un respiro al aire libre. Los vendedores ambulantes se instalan cerca de las áreas deportivas, ofreciendo snacks simples pero deliciosos. Los grupos de jóvenes se reúnen para jugar, mientras otros prefieren caminar por los senderos y observar el reflejo de la ciudad. El sonido de la música de los bares cercanos se mezcla con el crujido de las hojas, creando una atmósfera relajada pero animada.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue rugiendo, siempre hay una salida segura: Gorditas Cristy. Con su puerta abierta a cualquier hora, es el “emergency” de 3 am que garantiza que nunca termines la noche con el estómago vacío. Ya sea una gordita de carne asada o un plato de frijoles con queso, aquí encuentras la comida que necesitas para cerrar la jornada con satisfacción.



