La Marquesa combina el aire de la montaña con la tradición de la comida del centro del país. Aquí los puestos aparecen junto a restaurantes familiares y cada comida se siente como una visita a casa de la abuela. Los caminos de la autopista México‑Marquesa están llenos de aromas que invitan a detenerse, desde el café de olla que sale de La fogata hasta el aroma dulce de las fresas del Rincóncito.
Para desayunar
La fogata abre a las 7:30 a.m. y su menú de precio 1‑100 MXN incluye una quesadilla de cecina que se derrite al primer mordisco y un café de olla que calienta el cuerpo. La calle Autop. México‑Marquesa 723 es fácil de encontrar; el lugar suele tener una fila corta los fines de semana, pero la espera vale la pena. A pocos metros, Cabaña Pequeña ofrece champurrado espeso y tlacoyos de masa azul. Su dirección en Carr. México‑Toluca 61 permite llegar caminando desde La fogata. Los precios también rondan los 100 MXN y el servicio incluye café gratis.
Comida del mediodía
El Kardenal, situado en Autop. México‑Marquesa 272, sirve quesadillas de carne y una sopa de tortilla ligera. El horario de 9:00 a 19:00 permite almorzar después de una mañana de caminata. Los precios están dentro del rango 1‑100 $, y la atención es rápida, aunque los lunes se forman algunas colas. Si buscas algo más casual, La fogata vuelve a aparecer en el menú con tacos de carne asada y una sopa azteca que reconforta. Ambos lugares comparten la ventaja de estar cerca de la salida al centro comercial, lo que facilita el acceso en coche o en bus.
Postre y tarde
El Rinconcito de la Fresa, aunque no muestra una tarifa, compensa con fresas cubiertas de crema que se venden a precios razonables. El local, ubicado en la carretera a Toluca, abre de 11 am a 7:30 pm y se vuelve un punto de encuentro familiar los fines de semana. Además de las fresas, su carta incluye micheladas bien frías y trout a la parrilla para los que quieren algo salado. El ambiente es tranquilo y el personal se muestra siempre amable, lo que lo convierte en un buen lugar para descansar después de la comida.
Un día comiendo en La Marquesa
Empieza el día con una quesadilla de cecina y café en La fogata, luego cruza la autopista a pie hasta Cabaña Pequeña para probar el champurrado y los tlacoyos. A la hora del almuerzo, dirígete al Kardenal para unas quesadillas y una sopa ligera; si el apetito sigue, vuelve a La fogata para tacos. Termina la tarde en El Rinconcito de la Fresa, donde una porción de fresas con crema y una michelada marcan el cierre perfecto. Todas las ubicaciones están a menos de diez minutos en coche y se pueden combinar con una visita al parque de la zona.
