A las ocho de la noche, la calle Colima vibra con el murmullo de los comensales que se acercan al Santo Hand Roll Bar. Se percibe el aroma del arroz y de las algas junto al olor del sake en la barra. Dentro, la luz ilumina una fila de mostradores donde el chef corta filetes de hamachi mientras los clientes observan.
El sello del lugar es su rollo de hamachi chocolate, que combina hamachi con chocolate negro fundido. El contraste entre la textura del hamachi y el chocolate genera una experiencia que silencia la mesa. Un crítico escribe: "El hamachi choco es una sorpresa que despierta todos los sentidos". Otro visitante comenta: "Nunca pensé que el chocolate y el sushi pudieran llevarse tan bien". Una tercera reseña señala: "Los rollos a mano son una obra de arte, cada bocado cuenta una historia".
El menú, disponible en su sitio web, incluye nigiris de atún picante, maki de camarón rock y una versión de crème brûlée con toque japonés. El precio del rollo de hamachi chocolate es aproximadamente 250 pesos. Los amantes del omakase pueden pedir una selección sorpresa que incluye chocolate nigiri, una pieza de arroz con una lámina de chocolate.
El ambiente nocturno se vuelve más íntimo a las diez. La música de jazz acompaña el sonido de los cubiertos contra la cerámica. Los clientes habituales se sientan en la barra, charlando y recomendando el maki de rock shrimp. La atención es rápida; el chef entrega los rollos directamente al cliente, reforzando la sensación de una cocina abierta. La comunidad de la Roma Nte. se reúne aquí, buscando una experiencia que combina tradición y experimentación.
Al salir, el eco de los risas y el último sorbo de sake permanecen en la calle. La fachada del Santo Hand Roll Bar, con su letrero en kanji, invita a volver. Cada visita revela detalles como la precisión del corte del chef y la atención del personal. La noche en la Roma Nte. nunca será la misma después de haber probado el rollo de hamachi chocolate; es una historia que se cuenta una y otra vez, con cada bocado reforzando el porqué este pequeño bar se ha convertido en un punto de referencia para los amantes del sushi en Ciudad de México.






