A las siete de la tarde, el sonido de la puerta giratoria de Cabo Sushi se mezcla con el murmullo de la calle Camino Antiguo a Coatepec. Dentro, la barra de sushi brilla bajo luces cálidas y el mostrador de madera revela filas de nigiri alineados como pequeños tesoros. El olor a vinagre de arroz y a pescado fresco golpea la nariz antes de que el camarero entregue la primera bandeja.
El plato estrella, el Chahan Especial, llega en una fuente de hierro fundido. El arroz frito, dorado y crujiente, lleva trozos de pollo, camarón y verduras salteadas, todo coronado con una lluvia de cebollín y una salsa ligera que combina soja y un toque de sésamo. Cada bocado combina la textura crujiente del arroz con la suavidad del pollo, mientras el sabor umami se despliega lentamente, dejando una sensación de calidez que invita a seguir probando.
Los clientes habituales vuelven por la constancia. "El roll de aguacate es perfecto, nunca demasiado blando", comenta una reseña. Otro visitante escribe: "Los precios están bien, el Chahan cuesta MX$150 y vale cada centavo". Una tercera opinión menciona: "El ambiente es relajado, ideal para una cena después del trabajo, y el servicio siempre atento". Estas voces reflejan una comunidad que valora tanto la calidad del alimento como la experiencia sencilla y sin pretensiones.
Detrás del mostrador, el chef, formado en Osaka, mantiene viva la tradición mientras adapta platos al paladar local. La historia de Cabo Sushi comenzó en 2015, cuando el propietario decidió traer un pedazo de Japón a Xalapa, eligiendo el barrio El Haya por su cercanía a la universidad y su ambiente bohemio. La decoración, con plantas en macetas y una pequeña fuente de agua, crea un refugio donde el ruido de la ciudad se disipa.
Al cerrar, alrededor de las nueve, la luz se atenúa y la barra se vacía lentamente. Los últimos comensales se despiden con una sonrisa, llevando consigo el recuerdo del arroz crujiente y el sabor del mar. Cabo Sushi sigue siendo un punto de encuentro para estudiantes, profesionales y viajeros que buscan una pausa japonesa sin salir de Veracruz.
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