Cuando el reloj marca las diez, las calles del centro de Teziutlán cambian de ritmo. Las luces de los bares titilan sobre la avenida Miguel Hidalgo, el eco de una canción de cumbia se mezcla con el ruido de los pasos de los noctámbulos y los puestos de tacos siguen vendiendo sus aromas a distancia. Los taxis pasan con luces intermitentes y, aunque la mayoría de los locales cierran, todavía hay lugares que se resisten a la oscuridad.
El Asadero Matambre es el primero que aparece en la lista de los que se quedan hasta tarde. Sus puertas siguen abiertas hasta las once de la noche, y el olor a carne asada se hace más intenso a medida que la noche avanza. Los clientes llegan en grupos de amigos después de una ronda de cervezas; el ambiente es ruidoso, con risas y el chisporroteo de la parrilla. Los tacos de matambre, servidos en tortillas de maíz recién hechas, son la estrella del menú. Un cliente comentó que la carne está “cortada a la perfección” y que el toque de cilantro le da el equilibrio justo. El local está justo frente a la urgencia del centro de salud, en Av. Miguel Hidalgo 1807, lo que lo hace fácil de encontrar después de una salida nocturna.

A pocos pasos, la Playa Hermosa cierra sus puertas a las siete y media de la tarde, pero su recuerdo sigue vivo entre los que buscan mariscos frescos antes de la noche. Situada en Av. Miguel Hidalgo 1708, el restaurante ofrece un plato de albacore con limón que muchos describen como “sabor del océano”. Aunque ya no sirve después de la cena, su ubicación céntrica y su aparcamiento amplio lo convierten en una parada obligatoria antes de que la ciudad se vuelva más silenciosa. Los visitantes aprecian la rapidez del servicio y la calidad del pescado, aunque deben planear su visita con tiempo.
El Tlayoyos Doña Bertha, ubicado en el corazón del centro, termina su jornada a las seis de la tarde. Sus tlayoyos de chipotle y los tacos tradicionales son recordados por los locales como una opción económica y sabrosa. El precio ronda entre MX$1 y $100, lo que lo hace accesible para cualquier bolsillo. Aunque no está abierto cuando la noche se vuelve profunda, muchos lo mencionan como el punto de partida para una ronda de antojitos antes de dirigirse a los bares que permanecen abiertos.
Si la madrugada se extiende y el estómago sigue rugiendo, la realidad es que Teziutlán no ofrece un puesto que abra a las tres de la mañana. El Asadero Matambre es el último refugio antes de la medianoche, cerrando a las once. Después de eso, la mejor estrategia es buscar los puestos callejeros que aparecen espontáneamente cerca de los bares; allí, los vendedores de tacos de madrugada ofrecen tortillas calientes y salsas picantes que satisfacen cualquier antojo nocturno.




