A las siete de la tarde, el bullicio del Blvd. Antonio Rocha Cordero se vuelve un susurro cuando cruzo la puerta de Sushiitto The Park. El aroma a arroz recién cocido y a pescado crudo se mezcla con el leve perfume de salsas de soja y jengibre. En la barra, un grupo de jóvenes comparte risas mientras el chef corta finos nigiris. La música de fondo, una mezcla de jazz y sonidos tradicionales, crea un ambiente que invita a quedarse.
El menú gira en torno a su rollo estrella, el Dragon Tempura, que cuesta $180. El rollo llega cubierto de una capa crujiente de tempura, con tiras de aguacate, pepino y camarón tempurizado, todo bañado en una salsa de anguila dulce. Cada bocado combina la textura crujiente del exterior con la suavidad del interior, mientras el sabor a mar se equilibra con el toque ahumado de la salsa. Un cliente escribe: “El Dragon Tempura es una explosión de sabores, la tempura queda perfecta y la salsa de anguila le da el toque justo”.
Los visitantes habituales vuelven por la barra de cócteles, donde el bartender prepara el “Sake Sunrise” con sake, jugo de toronja y un toque de miel. Otro reseñador comenta: “Los cócteles son tan cuidadosos como el sushi, el Sake Sunrise me recordó a una tarde de verano en Tokio”. Además, los brochettes de camarón con salsa de soja y jengibre aparecen en la lista de favoritos: “Los camarones están siempre frescos, la salsa les da un sabor profundo que no encuentro en otros lugares”, asegura una familia que visita cada fin de semana.
Detrás del concepto está Anahí, la fundadora, quien estudió gastronomía en Osaka antes de regresar a su ciudad natal. Su visión era crear un espacio donde la tradición japonesa se encontrara con la energía de San Luis Potosí. La decoración lo refleja: rollos de papel con caligrafía y una barra de madera pulida. Un crítico gastronómico escribió: “Sushiitto combina la precisión japonesa con la calidez mexicana, un contraste que funciona a la perfección”.
Al cerrar la noche, el local se vuelve más íntimo; el sonido de los platos se vuelve un susurro. Vuelvo a mi mesa, observo el último rollo de atún que el chef coloca delicadamente sobre el plato, y entiendo por qué este lugar es el favorito de tantos. No es solo sushi, es una experiencia que se siente en cada detalle, desde la música hasta el último bocado.






