El centro de Degollado está recibiendo un soplo de frescura gastronómica. En los últimos meses, dos locales han abierto sus puertas y ya aparecen en la conversación de los vecinos. La zona, conocida por sus plazas y mercados, ahora cuenta con opciones que mezclan tradición y toques contemporáneos, y los primeros comensales están compartiendo sus primeras impresiones.
Guisos Doña Julia se instaló en la calle Hidalgo 296, justo frente a la plaza principal. Abre de 8 a.m. a 5 p.m. los miércoles y jueves, y su rango de precios va de 1 a 100 pesos, lo que la sitúa como una opción accesible para el desayuno y la comida ligera. Con 318 reseñas y una calificación de 4.7, los clientes destacan sus gorditas crujientes, las tortas generosas y el menudo que sirve en la mañana. Un comentario menciona que la tortilla recién hecha “huele a maíz recién molido”. La oferta de chicharrón y las corn tortillas también aparecen frecuentemente en los comentarios, aunque la mayoría de los visitantes aún no han probado el menú completo, lo que deja espacio para seguir descubriendo sabores.

A pocos pasos, El Canterero abrió sus puertas en Guerrero 25, en el corazón del barrio Centro. Su horario extiende de 2 p.m. a 10 p.m. todos los días, y el rango de precios se sitúa entre 100 y 200 pesos, orientado a una cena más elaborada. Con 362 reseñas y una puntuación de 4.6, los primeros visitantes resaltan el ambiente que combina una hacienda tradicional con detalles de mycología y una barra de mixología molecular que sirve cócteles con humo y texturas inesperadas. Un crítico menciona que el “rack de carnes” se presenta con una presentación que recuerda a un mercado de lujo, y que el cielo de la terraza ofrece una vista que complementa la experiencia. Aunque la cantidad de reseñas es alta, muchos comentarios indican que el menú aún está en fase de prueba y que el equipo está abierto a sugerencias.
Ambas aperturas comparten la intención de ofrecer algo nuevo sin alejarse de la identidad de Degollado. Guisos Doña Julia apuesta por la comodidad del desayuno y la comida casera, mientras que El Canterero busca sorprender con una cena que incluye técnicas modernas. La diferencia de precios también marca distintos públicos: la primera atrae a estudiantes y familias, la segunda a parejas y grupos que buscan una salida nocturna.
Si tuviera que señalar cuál de los dos tiene mayor potencial, sería El Canterero. Su propuesta de combinar la atmósfera de una hacienda con la experimentación en la barra sugiere que puede convertirse en un punto de referencia para cenas especiales. Además, su horario nocturno permite que la vida del centro se extienda más allá del día. Sin embargo, Guisos Doña Julia ya está consolidándose como el lugar donde los vecinos van a buscar un buen desayuno sin gastar mucho, y su menú tradicional asegura visitas repetidas. En cualquier caso, ambos locales merecen una visita temprana para ser parte de su historia desde el inicio.




