Cuando el reloj marca las diez, las luces de la Avenida 23 y la calle 2 empiezan a brillar con una mezcla de neón y faroles de los bares cercanos. El sonido de la música de los clubs se mezcla con el murmullo de la gente que busca algo para seguir la fiesta. Los taxis pasan con regularidad y los puestos de tacos siguen abiertos, pero hay tres sitios que realmente destacan para los que quieren seguir comiendo.
Las Amarguitas Fábrica de Cerveza abre sus puertas a partir de las tres de la tarde y se mantiene hasta la una de la madrugada los viernes, sábados y jueves, y hasta la medianoche de martes y miércoles. El local está lleno de mesas de madera, una barra de cerveza artesanal y una zona de billar donde los clientes se retan mientras beben una de las muchas cervezas importadas. El ambiente es ruidoso, con risas y el golpeteo de los dardos; la multitud suele estar compuesta por jóvenes que acaban de salir de los clubes del centro. El menú destaca el "deer burger" y los aros de cebolla, acompañados de una gin artesanal o un hidromiel. Los precios rondan los $100–200, lo que lo hace accesible para una noche de copas y comida.
A pocos pasos, Hêrmann Thômas Coffee Masters cierra a las diez de la noche, pero su atmósfera cálida lo convierte en la parada perfecta antes de seguir la ruta nocturna. El local cuenta con una decoración acogedora y mesas de cerámica donde los clientes pueden leer o conversar. Se sirve queso añejo con una taza de espresso y postres caseros que acompañan bien la extracción del café. Con precios entre $1 y $100, es una opción económica para recargar energías antes de seguir de bar en bar.
Domu Sushi Córdoba mantiene su cocina japonesa abierta hasta las once de la noche todos los días. El espacio es más tranquilo, con una atmósfera relajada y música suave que invita a una conversación después de la fiesta. Los clientes suelen llegar en grupos pequeños que buscan sushi rolls frescos, dumplings y un postre popular como el lava cake. El sake se sirve a la temperatura ideal y la atención del personal es amable, creando una sensación de serenidad en medio del bullicio de la ciudad. Los precios también están en el rango $100–200, lo que lo hace una buena opción para una cena ligera antes de la madrugada.
Si la noche se alarga y los bares cierran, el último refugio que aún está abierto es Las Amarguitas, que en viernes y sábados extiende su horario hasta la una de la madrugada. Allí puedes seguir disfrutando de una buena cerveza y de los aros de cebolla mientras la ciudad se vuelve más silenciosa. Es el punto de encuentro para los que todavía tienen hambre y energía después de la medianoche, y siempre hay una mesa disponible para los que llegan tarde.




