Era una mañana de sábado, alrededor de las 9 AM, cuando entré a Gong Cha en la colonia Roma. El aroma a té recién preparado y a azúcar morena llenaba el aire, mientras la barra de vidrio mostraba filas de vasos listos para ser llenados. Un grupo de estudiantes universitarios hablaba animado, y una pareja mayor revisaba el menú con curiosidad. Sentí la vibra de la ciudad, el ruido distante del tráfico y el sonido sutil de la licuadora preparando el clásico milk tea.
Gong Cha se ha convertido en mi parada obligada para el bubble tea. Su bebida estrella, el Milk Tea con Perlas de Tapioca, cuesta $85 MXN y llega en un vaso transparente que muestra las perlas negras como el cielo nocturno. El té es robusto, ligeramente ahumado, y la leche le da una cremosidad que envuelve el paladar. Las perlas, cocidas a la perfección, son suaves por dentro y ligeramente crujientes por fuera, ofreciendo un contraste que me hace volver cada vez que paso por la zona. Otro favorito es el Mango Green Tea a $95 MXN, donde el té verde se mezcla con pulpa de mango fresco, creando un equilibrio entre amargor y dulzura.
Los comentarios de los clientes revelan la personalidad del lugar. Una reseña dice: “El té de jazmín es increíble, me transporta a otro país”. Otro cliente escribe: “Me encanta la rapidez del servicio, siempre listo cuando llego después del trabajo”. Una tercera opinión menciona: “El ambiente es perfecto para estudiar, la música suave y la Wi‑Fi rápida”. Estas voces muestran por qué la gente regresa: la calidad constante, la atención amable y un espacio que invita a quedarse.
Detrás del mostrador, el dueño, originario de Taiwán, cuenta que abrió Gong Cha en 2015 después de viajar por México y enamorarse de la cultura cafetera local. Decidió combinar su herencia con la pasión mexicana por los sabores intensos, y hoy su equipo prepara cada té con precisión, midiendo el azúcar y la leche al mililitro. La tienda, con su fachada de colores pastel y letreros en español e inglés, atrae tanto a locales como a turistas que buscan una pausa refrescante.
Al volver a la escena inicial, ahora con mi vaso de Milk Tea con Perlas en mano, observo a los estudiantes reír, a la pareja mayor compartir una charla y al barista deslizando otra taza bajo la luz tenue del local. El primer sorbo me recuerda la primera visita: la mezcla de sabores, la textura de las perlas y la sensación de estar en un pequeño refugio dentro del bullicio de la CDMX. Gong Cha no es solo una tienda de té; es un punto de encuentro donde cada detalle, desde el precio accesible hasta la atención al cliente, crea una experiencia que vale la pena repetir.






