A las 9 AM, la fila frente a Mendl Delicatessen se extiende por la acera de Citlaltépetl. El sonido de tazas chocando y el murmullo de conversaciones en español e inglés llenan el aire mientras el aroma a pan recién horneado se mezcla con el perfume del café de origen. Un grupo de estudiantes de la UNAM revisa sus notas, una pareja de freelancers revisa sus laptops y un abuelo con su nieta esperan su orden de bagel.
Dentro, el espacio combina mesas de madera clara con sillas de metal negro, una barra de acero donde el chef corta finas lonchas de pastrami y una vitrina que exhibe bagels de colores. El propietario, descendiente de inmigrantes europeos, abrió el local hace diez años inspirado en los delicatessens de Nueva York, pero adaptó el menú al paladar mexicano. Los clientes habituales hablan de la atmósfera relajada, la música indie suave y la atención que nunca se siente apresurada.
El plato estrella es el "Bagel de salmón ahumado con queso crema y alcaparras", vendido a MXN $120. El bagel, ligeramente crujiente por fuera y esponjoso por dentro, lleva una capa generosa de queso crema que se funde al contacto con el salmón. El salmón, ahumado en madera de nogal, ofrece un sabor ahumado profundo que contrasta con la acidez de las alcaparras y el toque de cebolla morada. Un cliente escribe: "El bagel me recuerda a mi primer viaje a Nueva York, pero con el toque picante que solo México puede dar".
Otros favoritos incluyen los blintzes de ricota con miel de agave (MXN $95) y el Reuben de pastrami, chucrut y queso suizo (MXN $130). En los comentarios, una reseña señala: "Los blintzes son una delicia, la ricota está cremosa y la miel le da el punto justo". Otro cliente comenta: "El Reuben tiene el equilibrio perfecto entre lo salado del pastrami y la frescura del chucrut". Un tercer crítico menciona: "El shakshuka de la casa es el mejor que he probado fuera de Israel, los huevos están perfectamente cocidos y la salsa de tomate tiene un leve toque de comino".
Al cerrar la mañana, el sol se cuela por las ventanas altas y el local se llena de un brillo dorado. La gente se despide con una sonrisa, algunos con una bolsa de bagels para llevar, otros con la promesa de volver el próximo fin de semana. Mendl Delicatessen sigue siendo un refugio donde el brunch se vive como una conversación entre sabores y recuerdos, y donde cada visita deja una sensación de haber encontrado un pequeño rincón de casa en medio de la ciudad.






