A las siete y media de la mañana, la calle Av. Central vibra con el sonido de los pasos apresurados y el crujido de los vasos de café. En la puerta de Mandioca do Brasil, el aire se llena de humo de leña y de una promesa de carne jugosa. Un grupo de oficinistas se agarra a sus bandejas mientras el camarero, con una sonrisa, sirve el primer trago de jugo de maracuyá. El lugar ya está vivo antes de que el reloj marque ocho.
El interior combina mesas de madera oscura con luces cálidas que hacen que el espacio se sienta acogedor sin ser pretencioso. Las paredes están adornadas con fotografías de playas brasileñas y una pequeña barra exhibe cuchillos de chef que recuerdan a espadas, tal como algunos clientes han señalado. La música de samba suena a volumen medio, suficiente para acompañar la conversación sin opacar el ruido de los pedidos que llegan a la cocina. A la mesa de al lado, una pareja de estudiantes revisa sus notas mientras espera su plato, y el aroma de la carne se vuelve más intenso.
El plato estrella es la picaña a la brasa, servida con chimichurri de cilantro y una guarnición de papas rústicas. La pieza de carne, de unos 300 gramos, llega a la mesa a temperatura perfecta: el exterior está ligeramente caramelizado, el interior rosado y tierno, y el jugo se mezcla con el adobo al primer corte. El precio ronda los MXN 350, un valor que muchos describen como justo para la calidad. La textura crujiente de la corteza contrasta con la suavidad del interior, y el sabor ahumado se mezcla con notas herbales que recuerdan a los asados de la zona sur de Brasil.
Los comensales no tardan en dejar sus opiniones. “Perla de sabor”, escribe un visitante en su reseña, mientras otro comenta: “Corte de carne como una espada, corta fácil y se derrite en la boca”. Una tercera voz señala: “El ambiente de juegos me recuerda al aeropuerto, pero sin la prisa”. Los comentarios resaltan la rapidez del servicio, la amabilidad del personal y la sensación de estar en un pequeño rincón brasileño dentro de Nezahualcóyotl. La variedad de precios, entre MXN 300 y 400, permite que tanto estudiantes como profesionales disfruten sin sentir que están gastando de más.
Mandioca do Brasil abrió sus puertas hace cinco años, impulsado por un chef que llegó de São Paulo y quiso compartir su amor por la carne a la parrilla. El nombre rinde homenaje a la raíz que es base de la cocina brasileña, aunque el menú se centra en cortes de carne al estilo churrasco. La ubicación en Bosques de Aragón, cerca de la estación del aeropuerto, facilita el flujo constante de clientes que buscan una comida reconfortante después de un viaje o antes de comenzar su jornada.
Al cerrar la jornada, cuando las luces se atenúan y la música baja, el aroma de la leña sigue flotando. Los últimos clientes se despiden con una sonrisa y una promesa de volver. La escena que empezó con el bullicio matutino termina con la calma de la noche, pero la impresión de la picaña y el calor humano persisten, recordando que en Neza también se pueden encontrar sabores que cruzan fronteras.






