Cuando el reloj avanza más allá de las diez, Cdad. Guzmán se transforma. Las luces de la calle principal parpadean sobre el asfalto todavía húmedo, y el eco de la música de los bares cercanos se mezcla con el aroma de la comida que sigue cocinándose. Las avenidas de Federico del Toro y Madero siguen vivas; los vendedores de botanas aparecen en los rincones y los taxis siguen circulando, listos para llevarte a la siguiente parada.
Hasta las 11 p.m.
A babor mantiene su barra de mariscos abierta hasta las diez en días de semana y hasta las once los viernes y sábados. La terraza iluminada invita a los noctámbulos que buscan un ceviche fresco o un aguachile picante. Un cliente escribe: "El pulpo está perfecto, la salsa de camarón me dejó con ganas de más". El ambiente es ruidoso pero cómodo, con música de fondo que no ahoga la conversación. El precio ronda los MXN 200‑300, ideal para compartir después de una noche de fiesta.
Pastiche cierra también a las once, pero abre más tarde, a la 1:30 p.m., y se mantiene activo hasta la madrugada de los jueves a sábado. Su horno de leña hornea pizzas de masa crujiente; la pizza de rúcula con queso de cabra es recomendada por varios comensales. Un crítico comenta: "El crumble de postre es el mejor que probé en la ciudad". El local combina un estilo de cafetería con una oferta de platos más elaborados, y el precio está entre MXN 100‑200, lo que lo hace accesible para los que buscan una cena ligera después de un concierto.
Hasta las 7 p.m.
Tacos Cheno no se queda abierta hasta la madrugada, pero su ventana de 8:30 a.m. a 7 p.m. lo convierte en una parada obligada para los que llegan a la ciudad temprano o para quienes terminan la noche con un desayuno tardío. Los tacos de suadero y los de camarón son los favoritos; un visitante dice: "Los tacos de camarón son jugosos y la salsa verde le da el toque justo". Los precios son muy económicos, entre MXN 1‑100, lo que permite comprar varias órdenes sin gastar mucho. La taquería está situada en la Colón, cerca de varios bares, por lo que muchos clientes la visitan antes de seguir la noche.
La emergencia de las 3 AM
Cuando la mayoría de los locales cierran, siempre hay una tienda de conveniencia en la esquina de la calle principal que nunca duerme. Allí puedes encontrar tacos al pastor en un pequeño puesto, una botella de agua y, si tienes suerte, una cerveza fría. Es el refugio de los que siguen caminando por la ciudad después de la última ronda y buscan algo rápido antes de volver a casa. La atmósfera es tranquila, con luces tenues y pocos clientes, pero la comida sigue siendo auténtica y reconfortante.
En Cdad. Guzmán la noche nunca está vacía; siempre hay un rincón donde el sabor y la energía se encuentran. Ya sea que prefieras mariscos frescos, una pizza al horno o un taco sencillo, la ciudad ofrece opciones que hacen que la madrugada sea tan sabrosa como cualquier otra hora del día.



