Cuando el reloj avanza más allá de las 10 pm, la avenida Lic. Arturo B. de La Garza se llena de luces de neón y el murmullo de los bares que aún no han cerrado. El aroma de la comida callejera se mezcla con el sonido de los pasos apresurados y los motores que pasan por el carril a San Roque. En esas horas, la ciudad parece respirar a un ritmo más lento, pero el hambre sigue presente.
Tamales Teresita se mantiene abierta hasta las 9:30 p.m., lo que la convierte en la última parada antes de que la calle se quede sin opciones. El puesto, ubicado en el número 104 Oriente, muestra una fila de tamales de oaxaqueños, champurrado, piña y queso Philadelphia que humean bajo la luz de la calle. El precio ronda los MXN 1‑100, ideal para quien busca una cena rápida sin vaciar la cartera. El ambiente es sencillo, con clientes que llegan después de salir de los bares cercanos, y el sonido del vapor del café de olla llena el aire. Cada bocado lleva el toque de chile piquín, un plus para muchos comensales.
A poca distancia, Pollos La Cabaña San Roque cierra a las 8 p.m., pero su energía se siente hasta el último minuto. El local, en el carril a San Roque 100, atrae a trabajadores y a los que salen de los antros con la promesa de pollo jugoso y totopos crujientes. El menú destaca el pollo a la parrilla, las tortillas recién hechas y la salsa verde picante. Los precios son accesibles, dentro del rango de MXN 1‑100, y el servicio es rápido, con cajeras que atienden sin hacer esperar. La rapidez del lugar lo hace popular entre quienes buscan una comida contundente antes de seguir la noche.
La Fuente, situada en el número 204 de la misma avenida, ofrece mariscos hasta las 9 p.m. El aroma del caldo de pescado y la limonada fresca llegan a la calle, atrayendo a los amantes del mar. Entre los platos recomendados están los camarones al ajillo, la salchicha empanizada y una taza de caldo de pescado con un chorrito de limón. El precio también está dentro del rango económico, y el ambiente es relajado, con mesas al aire libre donde grupos de amigos continúan la conversación después de la música de los bares cercanos.
Si la madrugada sigue llamando y los locales ya han cerrado, la última opción confiable sigue siendo Tamales Teresita. Aunque su horario termina a las 9:30 p.m., sigue sirviendo tamales calientes mientras la ciudad se aquieta, ofreciendo una solución de emergencia para cualquier antojo tardío. En esas horas, el aroma de los tamales se vuelve casi un faro para los caminantes nocturnos, recordando que siempre hay un rincón donde la comida llega antes de que el sueño se haga presente.




