Cuando el reloj marca las diez en Zumpango de Ocampo, las luces de la avenida principal parpadean y el sonido de los autos se mezcla con risas que salen de los bares de la zona. Las calles de López Mateos y la carretera externa siguen transitadas; los vendedores ambulantes sacan sus puestos de tacos y las luces de neón de los locales aún iluminan el pavimento. Es el momento en que el hambre nocturna se vuelve una necesidad y la ciudad ofrece opciones para saciarla.
A pocos minutos del centro, Johnny Rockets en el complejo AIFA todavía está abierto hasta las 10 PM. El aroma de sus pancakes recién hechos y el crujido de los bacon se cuelan por la puerta cuando el último cliente llega. La barra está llena de jóvenes que, después de una noche de fiesta, buscan un batido de chocolate para cerrar la velada. El personal sirve rápido, y el ambiente es relajado, con música de los 80 que suena de fondo mientras la gente se despide del día.
A solo dos cuadras, la Taquería Restaurante LOS PRIMOS se vuelve el refugio de los que siguen en la calle después de la medianoche. Aunque el horario exacto no aparece en la base, los clientes habituales comentan que el local suele permanecer abierto hasta bien entrada la madrugada, atendiendo al público que vuelve de los bares cercanos. El menú destaca los tacos al pastor con piña, las quesadillas de huitlacoche y una salsa verde que pica justo lo necesario. El lugar vibra con conversaciones animadas; la música de cumbia suena a bajo volumen y la luz tenue invita a seguir comiendo sin prisas.
Para los que prefieren algo rápido antes de que la noche se vuelva demasiado oscura, Tlacoyos y Antojitos Mexicanos "San Juan" en la calle López Mateos ofrece una solución hasta las 5:30 PM. Aunque cierra antes que los demás, es el punto de partida de muchos que, después de una cena temprana, se dirigen a los bares y regresan con hambre. Los tlacoyos de frijol con salsa de chile de árbol y los huaraches de carne asada son los favoritos de los locales. El puesto siempre está lleno de clientes que charlan mientras esperan su orden, y el olor a masa recién hecha se mezcla con el ambiente del barrio.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue rugiendo, el plan de emergencia a las 3 AM es volver a LOS PRIMOS. Los dueños suelen mantener la cocina en marcha para los que llegan después de los clubes, y una orden de tacos al pastor con una cerveza bien fría suele ser la solución perfecta. En Zumpango, la comida nocturna no se detiene; basta con saber dónde buscar y el hambre desaparece con el último bocado.




