A las diez de la noche, las calles de Villa Hidalgo ya tienen otro ritmo. En la avenida principal, el eco de la música de los bares se mezcla con el claxon distante de los taxis. Los puestos de tacos siguen encendidos, y la gente que sale de los antros busca algo rápido y sabroso. En la zona de Camino Real, el aroma a carne asada y a salsa picante se vuelve la señal de que la noche todavía tiene mucho que ofrecer.
Taquería BETO, ubicada en Africa 255, es el refugio clásico de los noctámbulos. Abre sus puertas a las 7 pm y se mantiene hasta la medianoche, hora en que la mayoría de los locales ya han cerrado. La quesadilla de bistec y la suadero son las favoritas, y los precios rondan los 50 pesos, lo que la hace accesible para cualquier bolsillo. Un cliente comentó: “El taco de tripa es una explosión de sabor, perfecto para seguir la fiesta”. El ambiente es bullicioso, con mesas compartidas y la conversación constante de los clientes que llegan después de los bares cercanos.
Las Planchadas del Pato, en Venustiano Carranza 312, no es un local de madrugada; cierra a las 3:30 pm de lunes a viernes y a las 2:30 pm los fines de semana. Sin embargo, su reputación de tacos de pato y su ubicación en el centro lo convierten en una parada obligada antes de la noche. Los comensales que llegan temprano pueden disfrutar de un plato de tacos de pato con salsa de tamarindo, y muchos comentan que el sabor “vale la pena llegar antes”. Aunque no sirve después de la medianoche, su proximidad a los bares de la zona lo convierte en un punto de partida para la ruta nocturna.
Asia Tropical, situada en el corazón de Villa Hidalgo, ofrece una alternativa asiática para los que buscan algo diferente bajo las luces de la ciudad. Aunque no se dispone de un horario exacto, se comenta que el local suele recibir clientes hasta altas horas, especialmente los viernes. El pad thai de camarón y los rollitos primavera son los más recomendados, con precios que varían entre 70 y 120 pesos. Un visitante escribió: “El wok humeante y el sonido del chef al saltear hacen que la experiencia sea única, perfecta para una noche después del bar”. El lugar mantiene una atmósfera relajada, con música suave que invita a una conversación tranquila.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue rugiendo, la solución de emergencia es siempre volver a Taquería BETO, que mantiene su ventana hasta la medianoche. Un último taco antes de cerrar puede ser la manera ideal de cerrar la noche antes de buscar el siguiente refugio o regresar a casa. Villa Hidalgo demuestra que, incluso después de la oscuridad, la comida sigue siendo el motor que mantiene viva la energía de la ciudad.




