Santa Anita tiene una mezcla de puestos de la calle y restaurantes que se sienten como en casa. La zona está bien conectada por la Línea 2 del metro, parada Central Santa Anita, y los mercados de la plaza principal siempre están llenos de aromas que invitan a probar algo nuevo.
Para desayunar
Poema de Café abre a las 9 a.m. y cierra a las 2 p.m., vuelve a abrir de 4 p.m. a 9 p.m. en la calle Calz. Virgen de la Candelanda #126. El aroma del café de olla recién molido se mezcla con el perfume de los bagels tostados. Un café americano cuesta alrededor de MX$30 y el bagel con queso crema está en MX$50. El local cuenta con un mostrador donde los baristas preparan cada taza con cuidado, y una vista a la calle que permite observar el paso de los vecinos.
Comida del mediodía
Nayarta, en Av. Ramón Corona 682, es la opción de mariscos que no puedes pasar por alto. El menú incluye aguachile de camarón por MX$180 y un plato de ceviche mixto por MX$220. El lugar tiene valet parking y una zona de juegos para niños, lo que lo hace práctico para familias. Por otro lado, Asador Santa Anita, conocida por sus cortes a la parrilla, cobra $$ por una porción de rib eye, lo que equivale a unos MX$300. La diferencia de precio es clara: si buscas una comida rápida y económica, Nayarta es la mejor opción; si prefieres una experiencia de asado con vino, Asador vale la inversión.
Cena con calma
TITA, ubicada en Ocampo 245, abre de 1 p.m. a 9:45 p.m. de martes a viernes y de 1 p.m. a 9 p.m. los fines de semana. El menú incluye pozole de pollo por MX$80 y flautas de carne por MX$70. Los clientes suelen comentar que hay una fila corta los viernes, pero el sabor compensa la espera. El precio es mucho más bajo que el de Asador, lo que permite probar varios antojitos sin gastar mucho. El ambiente es sencillo, con mesas y una zona detrás del local.
Un día comiendo en Santa Anita
Empieza la mañana con un café y bagel en Poema de Café, disfruta del sol que entra por la ventana y recarga energía. A media mañana, camina unos diez minutos por la Avenida Ramón Corona y llega a Nayarta para un aguachile fresco. Después de comer, toma el metro en la estación Central Santa Anita y baja en la parada del Centro, donde está TITA para una cena de pozole y flautas. Si aún tienes espacio, termina la noche en Asador Santa Anita, donde una buena carne a la parrilla y una copa de vino completan el recorrido. El itinerario cubre diferentes precios, sabores y ambientes, y muestra por qué Santa Anita tiene opciones para todos los gustos.
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