A las ocho de la noche, la calle Guadalcazar vibra con el sonido de una guitarra eléctrica que se cuela entre la gente que entra y sale del local. El aroma a masa recién horneada se mezcla con el perfume de la cerveza artesanal que los camareros colocan en la barra. Dentro, la luz tenue crea un ambiente que invita a quedarse un rato más, mientras la música de fondo se vuelve el latido del lugar.

La pizza de muzzarella con chorizo llega a la mesa humeante. La masa, delgada y crujiente, lleva una capa de queso que se estira al cortar, y el chorizo aporta un toque ahumado que contrasta con la frescura del tomate. El precio ronda los MX$150, dentro del rango de MX$100–200 que maneja el establecimiento. Cada bocado combina la acidez del tomate, la suavidad del queso y el picor del chorizo, una combinación que los clientes describen como “una explosión de sabor”.
El local ofrece una variedad de cervezas artesanales que acompañan la comida. La cerveza de trigo con notas cítricas se presenta como un acompañante ideal para la pizza. El ambiente y la música en vivo hacen que cada visita sea una experiencia distinta. El personal siempre está atento, y el servicio rápido permite seguir disfrutando de la noche sin esperas. Se percibe una comunidad que valora tanto la comida como el espacio para compartir.
Tibiri Tibara 7B nació como un proyecto de amigos que querían mezclar la tradición de la pizza con la cultura de la cerveza artesanal. El concepto se refleja en la decoración del local, con elementos que combinan tradición y estilo artesanal. El horno, visible para los comensales, asegura que cada pizza salga bien cocida. Además, el menú incluye opciones veganas, como la pizza de verduras asadas, que demuestra la flexibilidad del lugar para atender distintos paladares.
Al cerrar la noche, alrededor de la una de la madrugada, el local sigue lleno. La última ronda de cerveza se sirve mientras la música se vuelve más suave. Los clientes se despiden con una sonrisa, satisfechos con la experiencia. Salgo a la calle y escucho el eco de la guitarra que aún resuena entre los edificios de Las Lomas. Ahora entiendo por qué Tibiri Tibara 7B se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan una pizza bien hecha, una cerveza bien elegida y una atmósfera que invita a quedarse. Cada visita revela una capa nueva del lugar, y la próxima será, sin duda, otra oportunidad para descubrir otro sabor bajo la misma luz de neón.






