A las 8 de la noche, la calle Guadalcazar vibra con el sonido de vasos chocando y el chisporroteo del horno de leña. En la mesa de la esquina, un grupo de amigos de la universidad comparte una tabla de papas fritas crujientes, mientras la camarera sirve una pizza de masa madre con un borde inflado y bordes dorados. El aire huele a tomate cocido, albahaca fresca y a la levedad de la masa que se eleva en el horno. La música indie de fondo no interrumpe la conversación, solo la acompaña.
Tibiri Tibara 7B abrió sus puertas en Las Lomas, y desde entonces se ha convertido en un punto de referencia para los amantes de la pizza que buscan algo más que el típico menú. El concepto combina una pizzería artesanal con una selección de cervezas artesanales locales, creando un ambiente que invita a quedarse después del trabajo. La pizza más comentada es la "Milanesa de Pollo", una base de salsa de tomate ligeramente dulce, cubierta con tiras de milanesa crujiente, queso mozzarella fundido y un toque de rúcula fresca. Cada porción cuesta MX$150 y se sirve con una rodaja de limón para realzar el sabor.
Los clientes habituales hablan de la textura de la masa, descrita como ligera por dentro y crujiente por fuera, y del equilibrio entre los ingredientes. Un visitante señaló que el horno de leña aporta un sabor ahumado que no se encuentra en otras pizzerías de la ciudad. Otro comentó que la atención es cálida, con el personal recordando los nombres de los clientes habituales y recomendando la cerveza del día, que varía entre una IPA amarga y una lager más suave. Un tercer reseñista elogió la variedad de opciones veganas, como la pizza de queso de anacardo y vegetales asados, que cuesta MX$130 y demuestra que el menú no es exclusivo para carnívoros.
Más allá de la pizza, el menú incluye guarniciones que complementan la experiencia: papas rústicas con salsa de ajo, ensaladas de quinoa y una selección de postres caseros. Los precios se sitúan entre MX$100 y MX$200, lo que lo coloca en la categoría de rango medio, accesible para una cena casual o una reunión de fin de semana. El local abre los viernes a partir de las 3 PM y se extiende hasta la 1 AM, ofreciendo un espacio ideal para el after‑work.
Al final de la noche, la terraza iluminada por luces cálidas sigue llena de conversaciones. La pizza de milanesa ya está en el plato de la camarera, lista para la última ronda. El aroma persiste, mezclado con la frescura de la cerveza y el murmullo de la calle. Salir de Tibiri Tibara 7B con la sensación de haber encontrado un lugar donde la tradición de la pizza se reinventa, donde cada visita se siente como una charla con viejos amigos, es una experiencia que deja una sonrisa que dura hasta la próxima visita.






