A las siete de la tarde, el letrero de neón de Tibiri Tibara 7B parpadea sobre la calle Guadalcazar 125‑A. El sonido de la música indie se mezcla con el chisporroteo del horno de leña y el murmullo de un grupo de amigos que esperan sus primeras porciones. El olor a masa fermentada y queso fundido se cuela entre las mesas de madera reciclada, y ya se siente la energía de la noche que apenas comienza.
El concepto nació en 2018 cuando tres socios amantes de la pizza decidieron mezclar la tradición italiana con la vibra urbana de San Luis Potosí. El menú, que ronda los MX$100‑200, incluye una pizza de masa madre con base de tomate San Marzano, mozzarella de búfala y una selección de toppings que van desde el clásico pepperoni hasta la papa criolla crujiente y el chorizo artesanal. La pizza de papa y chorizo, por ejemplo, combina la suavidad de la patata asada con el picante ahumado del chorizo, todo sobre una corteza que cruje al primer mordisco y se vuelve tierna en el centro.
Los clientes hablan con entusiasmo. “La masa es ligera y el horno le da un sabor ahumado que no encuentras en otro lado”, comenta un comensal en una reseña reciente. Otro visitante escribe: “El ambiente es perfecto para una reunión, la música y la cerveza artesanal complementan la pizza”. Una tercera opinión destaca: “Me encanta que tengan opciones veganas, la pizza de vegetales tiene un sabor sorprendente”. Estas voces reflejan una comunidad que valora tanto la calidad del plato como la atmósfera del lugar.
Tibiri Tibara abre sus puertas a las dos de la tarde los viernes y se extiende hasta la una de la madrugada. La barra está siempre llena de botellas de cerveza artesanal local, y el personal, con sonrisas y rapidez, sirve las mesas sin perder el ritmo. Los viernes, la fila frente al horno se vuelve una escena habitual; la gente se agarra a la barra para observar cómo la pizza se desliza dentro del horno y sale dorada, con el queso burbujeando como una promesa.
Al cerrar la noche, el local se vuelve más íntimo. Las luces se atenúan, la música se vuelve más suave y los últimos comensales disfrutan de una porción de pizza acompañada de una cerveza fría. El eco de las risas y el aroma persistente del horno dejan una sensación de satisfacción que invita a volver. En esa última ronda, el sabor de la masa, el crujido de la corteza y la calidez del ambiente hacen que Tibiri Tibara 7B sea más que una pizzería: es un punto de encuentro donde la comida y la comunidad se funden.
Si alguna vez pasas por Las Lomas a la hora del atardecer, busca el letrero de neón y déjate envolver por el aroma, la música y la promesa de una pizza que sabe a hogar con un toque de modernidad.






