A las siete de la mañana, la calle Álvaro Obregón vibra con el sonido de tazas chocando y el crujido de tortillas recién hechas. Dentro de Dulce Amor Café y Garnacha, el aire huele a café tostado y a salsa de tomate picante. Un grupo de estudiantes, una pareja de jubilados y un trabajador con su portátil comparten la misma mesa larga de madera, todos esperando la orden del día.
El plato que marca la reputación del lugar es el chilaquiles rojo con huevo pochado, precio $85. La salsa lleva chile de árbol y tomate asado; los totopos se mantienen crujientes y el huevo tiene la yema líquida. Cada bocado combina la acidez del tomate, el picor del chile y la suavidad del huevo, mientras el queso fresco se derrite lentamente. Otro favorito es el elote bread, una pieza de pan dulce rellena de maíz tierno y mantequilla, cuesta $70 y se sirve tibio, con una capa de crema que se funde en la boca.
"Los chilaquiles son una explosión de sabor, nunca había probado nada igual" escribe una reseña de 2023. Otra cliente comenta: "El café de pot es el mejor impulso para mi jornada, la espuma es cremosa y el aroma me recuerda a mi infancia". Un visitante de fuera de la ciudad anotó: "El mural de la pared me hizo sentir parte de la comunidad, colores vivos y detalles de la ciudad". Los comentarios resaltan la rapidez del servicio, aunque algunos mencionan tiempos de espera en viernes, pero la calidad compensa la espera.
Dulce Amor nació en 2015 cuando dos hermanos, amantes del café de especialidad, decidieron abrir un espacio donde la comida tradicional se encontrara con la cultura del café. La decoración incluye murales de artistas locales y crea una atmósfera cálida. En la tarde, cuando el sol se cuela por las ventanas, la gente se queda a charlar, a leer o a trabajar. El menú, disponible en línea, incluye opciones veganas y platos de temporada, lo que mantiene el interés de los clientes habituales.
Al volver a la escena inicial, el reloj marca 9 am y la barra ya está casi vacía. El último cliente termina su café, deja una propina y se despide con una sonrisa. El aroma de los chilaquiles sigue flotando, y la promesa de otra taza de pot coffee espera a quien cruce la puerta. Dulce Amor no es solo un café; es un punto de encuentro donde la comida, el arte y la conversación se mezclan como los sabores de sus platos.






