Cuando el reloj avanza más allá de las 10 pm, San Julián cambia de ritmo. Las luces de la calle Hidalgo Ote. El sonido de la música de los bares se mezcla con el murmullo de conversaciones en la calle, y los vendedores ambulantes siguen ofreciendo sus antojitos. La ciudad no duerme; los taxis pasan y los grupos de jóvenes buscan un lugar donde saciar el hambre que aparece después de una noche de fiesta.
Taquería San Julián es la primera parada que muchos hacen. Abre a las 8 am y cierra a las 11:30 pm, lo que la convierte en una de las últimas opciones de tacos antes de la madrugada. El aroma de la carne al pastor que se cocina en el trompo llena la acera y atrae a una fila de clientes que llegan con hambre y con ganas de seguir la noche. Recomiendo probar los tacos al pastor y los de birria; ambos vienen con una salsa picante que deja una sensación cálida en el paladar. Los precios rondan entre MX$30 y MX$70, lo que los hace accesibles para cualquier presupuesto. El sabor del pastor es auténtico, la tortilla está hecha a mano y la salsa invita a pedir otra ronda. El ambiente es ruidoso pero acogedor, con conversaciones animadas y música de cumbia que se escapa del interior.
A pocos pasos, en la Calle Iturbide Ote. 128‑5, está Glasé repostería. Este lugar cierra a las 10 pm de martes a sábado y a las 10 pm los domingos, lo que lo convierte en una opción perfecta para los que buscan algo dulce antes de la madrugada. Se ofrecen crepes rellenos de chocolate y fresas, acompañados de batidos de vainilla. Los precios van de $40 a $90, lo que permite darse un gusto sin gastar mucho. El crepe de Nutella ofrece una explosión de sabor, y el batido de fresa evoca recuerdos de la infancia. El interior es acogedor, ideal para grupos que quieren descansar un momento antes de seguir la ruta nocturna.
Para los que prefieren un ambiente más elegante, Bonaterra ofrece una experiencia diferente. Con precios que van de $100 a $200, este local se sitúa como una opción de rango medio‑alto. Aunque no se dispone de un horario exacto, el lugar es conocido por permanecer abierto hasta altas horas de la madrugada, sirviendo cócteles de mezcal y platillos ligeros que complementan la noche. La barra ofrece un ambiente tranquilo que invita a una conversación pausada. El mezcal con toronja es perfecto para cerrar la noche, y la música de jazz en vivo crea una atmósfera relajada. El público suele ser mixto: parejas que buscan un cierre romántico, grupos de amigos que continúan la fiesta y viajeros que necesitan un refugio después de los bares de la zona.
Si la madrugada avanza y el hambre persiste, Bonaterra se convierte en la “emergencia a las 3 am”. Mientras otros locales ya han cerrado sus puertas, este espacio sigue sirviendo platos y bebidas, asegurando que nadie tenga que pasar la noche sin una mordida. Ya sea un taco extra, un postre rápido o un trago fuerte, el personal está listo para atender a los últimos noctámbulos. En San Julián, la noche tiene sabor y Bonaterra es el último guardián de esa promesa.


