Después de las diez de la noche, San Francisco Coacalco se transforma. Las luces de la avenida principal parpadean sobre el asfalto, el eco de la música de los bares cercanos se mezcla con el ruido lejano de los autos y la gente que regresa de los clubs busca algo rápido y sabroso. En la esquina de Blvd. Coacalco 16 y 17, La BTK Coacalco sigue atendiendo, mientras que a pocos bloques, Dogs and Donkeys mantiene su barra abierta hasta pasada la una.
La BTK Coacalco es el primero en la lista de los noctámbulos. Abre al mediodía y cierra a la medianoche de viernes y sábado, y a las diez de la noche el resto de la semana. Sus costillas de cerdo, bañadas en una salsa ligeramente ahumada, son la razón por la que la gente se agarra a una mesa incluso cuando el reloj marca doce. Los clientes comentan que el ambiente se vuelve más relajado después de las ocho, con luces tenues y el murmullo de conversaciones de quienes vienen del centro. Un visitante escribe que el “sabor del pork ribs es como un abrazo cálido en la madrugada”. La barra sirve cerveza bien fría y el menú incluye opciones de pasta que complementan la noche.
A pocos minutos, Dogs and Donkeys abre sus puertas a las once de la mañana y no cierra hasta la una y treinta de la madrugada los viernes y sábados, y también los jueves. Es un bar‑grill que vibra con música en vivo y karaoke, ideal para quien busca energía después de la medianoche. Los mojitos con menta fresca y una hamburguesa de arrachera son los pedidos más frecuentes; los clientes describen la hamburguesa como “jugosa, con el toque justo de picante”. La pista de baile improvisada frente al mostrador se llena de gente que celebra el fin de la noche, mientras el personal sirve micheladas que refrescan bajo las luces de neón.
Arúgula cierra sus puertas a las diez de la noche los viernes y sábados, lo que la coloca justo en el límite de la hora “late”. Ubicada en la calle Primaveras, su menú de enchiladas gourmet y jugos de fruta fresca atrae a los que prefieren una cena más tranquila antes de la madrugada. Los viernes, el local se llena de grupos que disfrutan de una conversación pausada, mientras la cocina sigue sirviendo platos de tuna fish y rack de carne. Un cliente menciona que el “sabor de las enchiladas es profundo, como si cada ingrediente estuviera pensado para la noche”.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue llamando, Dogs and Donkeys es el refugio de 3 am que nunca falla. Con su puerta abierta hasta la una y treinta, la barra sigue sirviendo mojitos y hamburguesas mientras la ciudad se despereza. Ya sea que vengas del club o simplemente necesites una comida reconfortante antes del amanecer, este lugar garantiza que la noche termine con buen sabor y buena compañía.


