En San Fernando, "comer barato" significa poder sentarse a una mesa y salir satisfecho sin que la cuenta supere los MX$100. La mayoría de los locales que revisé ofrecen platos principales entre MX$50 y MX$80, con porciones que alcanzan para dos personas. Con esa base, me aventuro a probar tres sitios que combinan sabor, ambiente y precios que hacen que el peso no pese.
La Casona, ubicada en Carretera chicoasen KM 11 Esquina Calle las Rosas, abre de 7 am a 5 pm todos los días excepto lunes. Allí el menú está dentro del rango MX$1–100, pero lo que destaca son los platos tradicionales como el pozole y la barbacoa. Un tazón de pozole con maíz, carne y chile cuesta MX$80 y viene con dos tortillas de maíz recién hechas. La porción es generosa: los comensales suelen compartirlo y aún quedan restos. El sabor del consomé y la calidad de los embutidos destacan, y el ambiente de la esquina familiar invita a quedarse un rato. Es una opción segura para el desayuno o la comida, con precios que dejan margen para un refresco o una cerveza.
A unos kilómetros, La cueva del Jabalí RESTAURANTE‑BAR se encuentra en Rancho El Reparo, Carretera Federal Tuxtla Gutiérrez‑Chicoasen Kilómetro 22+100. El horario es limitado: sábado de 12 pm a 6 pm y domingo de 1:30 am a 5 pm, lo que lo convierte en una parada de fin de semana. El precio también está en el rango MX$1–100; las alitas con salsa de aguachile llegan a MX$70 y se sirven con una porción de papas crujientes que rinde para dos. El sabor intenso y la frescura del aguachile destacan, y la atmósfera de campo abierto permite disfrutar de la brisa mientras se come. Es ideal para quien busca una comida rápida pero con carácter local.
Marisquería La Gringa, situada en Padre Mier entre Margarita Maza de Juárez #0702, abre de 11 am a 9 pm de viernes a sábado y de 11 am a 7 pm el resto de la semana. El menú de mariscos también se mueve dentro del rango MX$1–100. Un plato de camarones al ajillo cuesta MX$85 y se sirve con arroz blanco y ensalada fresca; la cantidad de camarones es suficiente para dos personas, lo que lo convierte en una excelente relación calidad‑precio. La limpieza del local, el aire acondicionado y la variedad de opciones, incluyendo sushi y tostadas de camarón, son destacables. Es una parada perfecta para una cena ligera después del trabajo, sin romper el presupuesto.
Si tuviera que elegir el mejor valor, me quedo con el pozole de La Casona. Por MX$80 obtienes una sopa abundante, tortillas, y la posibilidad de acompañarla con una cerveza local. La porción es tan grande que cubre el apetito de dos adultos y aún deja espacio para un postre. En comparación, el plato de camarones en La Gringa cuesta un poco más y la alita de La cueva del Jabalí, aunque sabrosa, no rinde tanto. Así que para una comida completa, saciante y económica, La Casona se lleva la corona.



