A las diez de la noche la avenida principal de Playa del Carmen se anima con la música de los bares cercanos. Los taxis siguen circulando y los puestos de tacos atraen a los que buscan algo rápido antes de seguir la fiesta. En esa franja, la calle Rafael E. Melgar sigue abierta y recibe a quienes buscan una mordida antes de volver al hotel.
Doña Chely está en la avenida. Rafael E. Melgar, según su horario, cierra en la tarde. Sus sopes y tortas son famosos entre los locales. Los visitantes que llegan más tarde lo descubren rápidamente y deben buscar otra opción. Mencionar a Doña Chely sirve como referencia de lo que se pierde cuando la ciudad se apaga; su sabor auténtico se queda en la memoria hasta la próxima visita diurna.
El Restaurante El Manglar abre sus puertas por la mañana y cierra por la tarde. El buffet de mariscos ofrece ceviche fresco. Aunque su horario no alcanza la madrugada, el lugar es una parada obligatoria para quienes llegan antes del anochecer y quieren cargar energías. La calidad de los postres y el ambiente familiar hacen de este lugar una opción ideal para una cena temprana antes de seguir la noche.
Umo se destaca por su barra de mixología y su variado menú. No se especifica un horario de cierre, pero los visitantes habituales afirman que el local sigue sirviendo hasta altas horas de la madrugada. La música de fondo es suave, el personal presta atención a cada pedido y la clientela combina locales y viajeros. Los ribs son tiernos y la cerveza artesanal acompaña perfecto al ambiente nocturno. La combinación de platos y bebidas hace de Umo el punto de encuentro para los que no quieren perder el apetito después del último concierto.
Si la madrugada se vuelve una emergencia de hambre, Umo es el refugio que nunca decepciona. Mientras otros locales ya han apagado sus luces, aquí la cocina sigue trabajando y la barra no deja de moverse. Un plato de churro con chocolate caliente puede ser la solución perfecta antes de regresar al hotel. En Quintana Roo, la noche ofrece opciones y Umo brinda una alternativa segura para los que siguen con el pie en la pista y el estómago vacío.




